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lunes, septiembre 25, 2006

MEMORIA FAMILIAR Y / O ESCOLAR 2005

Este link es para sumar a los que ya pasaron por la experiencia de Idioma 5, pero no tuvieron la oportunidad de compartir por este medio sus escritos. Aquí serán leídos, y eso es una amenaza!!!!!!!!!!!!!!

4 comentarios:

Redondo-Catalan-Cainzo dijo...

Introducción


Fueron nueve meses tranquilos, nada de ruidos (bueno tal vez alguno que otro...). De vez en cuando, si alguien me molestaba, daba una patadita y listo.
La comida no me faltaba para nada, creo que ahí desarrollé mi habito de comer a toda hora.
Veía cada día crecer mi cuerpito, llegó a crecer tanto que creía que no pararía. Sentía que no entraba mas en ese lugar que no dejaba de ser hermoso, no hacía mas que comer, dormir y... comer (no cambió nada con la actualidad).
27 de marzo de 1989, un lunes hermoso. El día estuvo tan radiante como cualquier otro, pero había algo raro en el ambiente. Había mucho movimiento y unos ruidos muy molestos no me dejaban dormir. Al principio no les di importancia, pero cada ver se hacían mas frecuentes. Sentía una inseguridad que jamás había experimentado.
Eran casi las 20:15, cuando empecé a sentir que algo me empujaba; ¿Qué podría ser si estaba completamente sola?. Los ruidos se hacían mas claros. Eran voces. Una vez mas- decían- una vez mas , ya veo la cabeza. Yo no veía ninguna cabeza, pero sí sentía que la mía era agarrada por dos manos que claramente no eran muy agradables; eran grandes y tenían una textura gomosa.
Los nervios se apoderaron de mi, y mas aún cuando sentí un frío recorrer todo mi cuerpo. Cerré los ojos por el miedo, no me quería ni imaginar qué podía pasar, pero también quería saber por qué tanto alboroto. Tomé valor, respiré hondo y abrí los ojos. Me tenía en brazos un hombre vestido de verde, con algo tapándole la boca y un gorrito haciendo juego. Alrededor había muchas mujeres vestidas igual. Con el tiempo me enteré que era un doctor, Sergio Maestro y las otras eran enfermeras.
Me hacían muchas cosas. Revisión de esto, revisión de aquello. Todo muy raro, y nadie conocido.
Después de que me vistieron y dejaron de torturarme, me llevaron con una mujer, nunca la había visto (en realidad nunca había visto a nadie). Me tomó en sus brazos, me besó y me habló tan dulcemente como solo una persona lo puede hacer, mi mamá. La reconocí por su voz. Siempre me había hablado. Además, al apoyarme en su pecho, escuché esos latidos de corazón que tanto escuchaba en la panza.
Aparecieron muchas personas que me hacían pensar “dónde estoy metida”. Era mi familia. Tíos, hermanas, primos, abuelos, y por supuesto mi papá.
De ellos es de quienes quiero hablar. Algunas anécdotas y cómo influyeron en mi vida. Mi relación con ellos y de todo lo que los quiero...


Capítulo 1


Mis primeros meses transcurrieron en la casa de mis abuelos. Vivíamos en una casita que está atrás de la de ellos, que se comunican por el patio. También estaba mi tía cecilia con su esposo Abel y mis primas Carina y Florencia. Vivía con mis abuelos mi tío Eduardo, que estaba soltero.
Después de cuatro meses, habiéndome bautizado, nos mudamos a un departamento en el que aún vivimos.
Estábamos felices. Mi mamá Ruly, mi papá Santiago y mis cuatro hermanas, Verónica, Lorena (Titi), Virginia y Noelia. Ah! Y una perrita que nos regalaron cuando llegamos al barrio, Vicky.
Conocí a muchas personas. A los 9 meses ya sabía caminar gracias a una vecina que me levaba a su casa y me hacía caminar descalza, eso me encantaba.
Siempre fui muy malcriada, sobre todo por mis papás. Claro, como soy la mas chiquita... Tomé la teta hasta los 3 años. Una vecina me decía que le iba a cortar las tetas a mi mamá y me hacía llorar. Cuando por fin la dejé, me aferré a la mamadera tres años más.
Mi papá trabajaba en una empresa de correo que se llamaba OCASA. Sigue trabajando en lo mismo, solo que pasó a llamarse OCA. Siempre que volvía de trabajar, me traía algún chocolate, alfajor o bombón, pero yo los odiaba, me daba asco ver las cosas de chocolate, igual que el dulce de leche (ahora no puedo parar de comerlos). Mis hermanas se copaban cuando me regalaban chocolates, porque siempre se los daba a ellas.
Teníamos una empleada, en realidad una niñera, que se quedaba con nosotras porque mi mamá estudiaba. De ella no me acuerdo casi nada. Lo único que puedo recordar es que un día, mientras María (así se llamaba) limpiaba, yo jugaba a que era un superhéroe, y ¿qué pasó?... No, no me tiré del balcón, aunque se me ocurrió esa idea, pero como tenía rejas y yo era muy chiquita, no me podía trepar. Experimenté con algo menos alto y menos peligroso. Con mis tres años me trepé a la mesa, me largué y por supuesto me hice un chichón mas grande que yo. Mi mamá llegó y casi se muere. Creo que ese fue mi primer golpe (y el que me marcó para toda la vida, porque ahora cargo con la estupidez para toda la vida).
Siempre fui muy miedosa. Tenía cuatro años y ya me imaginaba cosas. Mis hermanas se iban a la escuela a la mañana y yo me quedaba despierta. Siempre escuchaba ruidos en la cocina, le avisaba a mi mamá, pero como siempre, dormía como tronco.
No me gustaba dormir con los pies destapados porque ceía que alguien me los iba a agarrar y todavía me pasa.
Dormí con mi mamá hasta los 12 años, porque mi papá trabajaba afuera y por ende no dormía con mi mamá, así que yo ocupaba su lugar. Después, cuando mis hermanas, Verónica y Lorena se casaron, y dejaron la pieza libre en la que dormían, me mudé y me la quedé para mi solita.


Capítulo 2


Mis papis se conocieron gracias a una amiga de mi mamá, Azucena, que era algo así como la prima de mi papá. Según el, cuando la conoció a mi mamá, trabajaba en una verdulería, y que para conquistarla le hacía malabares con las naranjas. Pero ese versito no se lo creo. Igualmente nunca me dijo si era verdad o no.
Cuando estaban de novios (salieron tres o cuatro años), mi papá era muy renegón y perfeccionista (lo sigue siendo), entonces mi mamá vivía llorando porque se peleaban siempre. Ahora, ya acostumbrada (ya que mi papá no cambia mas) lo deja que reniegue y le da la razón aunque no la tenga. Nosotras tratamos de hacer lo mismo. Pero yo siempre que discuto con el, me hago la dura y después me voy a llorar a mi pieza, soy tan sensible...
Después de muchas “aventuras” vividas en su noviazgo, como cuando en una fiesta, mi mamá se tomó toda la sidra y todo el vino de todos los invitados y terminó mas borracha que Barnie Gómez en Los Simpsons, llegó vomitando todo a la casa de mis abuelos y mi papá les dijo que estaba descompuesta por el viaje, y otras tantas cosas que si las cuento no termino mas, se casaron, y si mal no recuerdo en su luna de miel en San Javier, buscaron un buen regalo para levarles a todos, mi hermana Verónica. Un año después vino Lorena, tres años después Virginia, un año después Noelia y cuatro años después yo. Me parece que no tuvieron mas hijos porque se resignaron a que el varón no llegaba, o porque se pudieron comprar el televisor, una de dos.
Yo estoy contenta con que seamos todas mujeres, así nos podemos prestar la ropa, o cuando a ellas les quedaba chica me la pasaban. Ahora es al revés, como yo soy la mas alta de todas, les paso toda mi ropa a ellas y yo, NADA.


Capítulo 3

Una vez encontré un cassette con una grabación. Lo habían grabado cuando mi hermana Verónica tenía casi dos años y Lorena 10 meses por ahí, para mi papá que viajaba mucho al sur por trabajo. Le decían versitos, le cantaban canciones, le rezaban el ángel de la guarda, aunque muy obligadamente, porque mi mamá le decía , Verito resale el ángel de la guarda a papi, y ella le decía que no, Vero rezá!, no quiero, Verónica rezá!!!!!, ángel de la guarda dulce compañía... Cuando uno lo escucha se imagina a mi mamá con un cuchillo obligándola a rezar a la pobre de mi hermana. Lorena zafaba porque no sabía hablar.
Después , en una parte de esa grabación, se escucha a mi tío Eduardo, hermano de mi mamá, cantando como indio, tonca! tonca!, entonces mi mamá le dice a Verónica, Vero, cantá como indio, y mi hermana empieza, muñeca chiquitita granito de café..., una canción viejísima que siempre cantaba. Ahí se puede ver claramente que mi hermana mayor fue la única que nació como una persona decente, todas las que seguimos somos un mamarracho y unas locas.
Para ser sincera, me cuesta mucho hablar de mis hermanas, tengo miedo de decir cosas inapropiadas sobre ellas, y además son tantas cosas que vivimos...
Ellas siempre me cuidaron, también me malcriaron, como todos. Yo, sin embargo era muy mala con ellas. Como todos los hermanos nos peleábamos mucho. Una vez, estábamos comiendo, y con la ausencia de mis papás, nos pusimos a pelear porque Virginia había agarrado una cuchara que era mía y no me la quería dar. Yo tenía una bronca. Además se burlaba de mi, y a mi me daba una impotencia porque no se la podía quitar, entonces agarré otra cuchara y empecé a comer. En el segundo en que se descuidó le largué la cuchara, y como nunca, mi puntería fue exacta. Le di en medio de la frente. En ese momento sentí una satisfacción inexplicable, que duró poco. La buchona de Noelia fue muy sigilosamente y le contó a mi mamá, que por cierto no se había ni enterado de que sus hijas se estaban matando, y obviamente casi me matan.
Otro día pasó lo mismo, pero esta vez con la presencia de mis papás y ahora con Noelia como la heroína. Resulta que también estábamos comiendo, y no sé por qué razón empezaron a pelear Virginia y Lorena. Virginia sin pensarlo demasiado le largó con el tenedor, y así como pasa en las películas que tiran un balazo y alguien se mete en el medio, en cámara lenta y le pegan el tiro a la persona equivocada, así pasó. Ese alguien que se metió fue Noelia, que pobre, se llevó un tenedor incrustado en el brazo.
Acordándome de la buchoneada de Noelia, me acordé que tomé venganza de eso. Un día estábamos solas las cinco hermanitas. Mis papás habían salido al centro dejándonos a cargo de Verónica. Nos cocinó en medio de una tormenta eléctrica terrible y de un corte de luz. Hizo papas fritas, pero la muy papa frita, cuando le fue a echar la sal, se le destapó el salero y esas papas estaban incomibles. Era una situación muy aburrida y teníamos que hacer algo para divertirnos, así que se nos ocurrió molestar a Noelia. ¡Qué mala idea!. Justo vamos a elegir a la mas idiota (mirá quien habla...). Se enojó tanto que se levantó, se fue al patio y cuando salió pegó un porazo de aquellos. La puerta era de vidrio. Digo era porque no estoy segura si quedó algo de la pobre puerta que no tenía nada que ver. Ahí nos entró la desesperación. ¿¡Qué hacemos!? ¿¡Qué les decimos a mamá y a papá!?. Se nos ocurrió decirles que por el viento la puerta se había cerrado sola y muy fuerte y que se había roto el vidrio. Finalmente llegaron y la mentira dio resultado. Hasta que yo fui y dije toda la verdad. Obviamente la retaron a Noelia por idiota y a mi me retaron mis hermanas por buchona. Pero yo estaba satisfecha por mi cometido.
En otra oportunidad, mi mamá estaba leyendo un libro en la cama-cucheta de mis hermanas. Ella estaba en la parte de abajo y mis hermanas estaban jugando arriba. En un momento mi mamá tenía la cama de arriba en su cara. Se habían aflojado unos tornillos y se desarmó con mis hermanas arriba (arriba de mi mamá...). Para colmo estábamos solas, y cómo hacer para sacarla de ahí? No se podía hacer nada, así que mi pobre mamá tuvo que salir sola, como pudo. Esa semana mi papá nos fue a comprar una cucheta nueva, obviamente después de ese susto no queríamos ver mas esa cama de porquería. Igualmente esto resultó muy difícil porque le regalamos la cucheta a mi tía y cada vez que vamos a su casa la vemos.


Capítulo 4


Cuántos recuerdos se me vienen a la mente, pero algo no me deja ordenar mis pensamientos. Me gustaría seguir contando cosas sobre mis hermanas o mis papás, pero ocuparía todo un libro, así que me decido a hablar de todos en general, mis primos, mis tías, mis abuelos... En fin.
Primero los voy a presentar (y ojo que esto va a llevar su tiempo, así que si necesitan hacer algo les recomiendo que lo hagan ya para poder empezar).
Voy a comenzar con mis abuelos, Manuel Simonetti y Elvira Lezcano; siguen mis tías y mi tío, Carmen, Cecilia y Eduardo Simonetti; y por último mis primos y primas (por orden de edades), Javier Nahuz simonetti, Carina Villagra, Estefanía Nahuz Simonetti, Florencia Villagra, Melisa Nahuz Simonetti, María Sol Villagra, Carla Nahuz Simonetti y Facundo Villagra. Todos ellos sin contar a mis primos tíos y abuelos paternos, que no los voy a incluir en esta historia porque no me siento tan identificada por ellos. Eso no quiere decir que no los ame muchísimo también, pero la verdad es que no pasé muchos momentos con ellos.
Tengo tantas cosas para contar de ellos que no se por dónde empezar. Pasamos muchísimos momentos juntos. Todos los sábados, desde que tengo memoria que estoy con ellos y vivimos momentos increíbles. (Los sábados es el día de reunión familiar en la casa de mis abuelos hasta el día de hoy).
Lo que mas recuerdo son los juegos, en los que participábamos todos los primos. Trece chicos jugando a la escondida (por ejemplo). Al que le tocaba buscar le costaba una eternidad encontrarnos a todos. Encima, los mas grandes eran re guachos, porque se iban a dar la vuelta a la manzana y se quedaban ahí charlando como media hora y nosotros como tarados buscándolos.
También jugábamos al “stop”, al “carta”, al “cigarrillo 43”, a “la pilladita”. Y por supuesto los clásicos como el elástico, la rayuela, saltar la soga, el 25...
Esos eran los juegos donde todos participábamos. Estaban los otros que, inventábamos nosotros y en los que solamente participaba “cada grupito”. De acuerdo a las edades nos separábamos en 4 grupos: Virginia y Carina, Noelia, Estefanía y Florencia, Melisa, María Sol y yo y Carla y Facundo (Verónica, Lorena y Javier no estaban en ningún grupo). Obviamente esta división se daba generalmente, pero no estábamos todo el tiempo en esa ubicación, también estábamos con los otros.
Me acuerdo que una vez estábamos jugando todos juntos y en un momento Estefanía y Carina se van. Nadie les dio importancia y no notamos que hacía ya mucho tiempo que se habían ido. Nos llamaron a tomar el té, y cuando entramos vemos que del baño salen las dos susodichas. Nadie preguntó nada y nunca supimos qué hacían ahí adentro, hasta que después de una semana mas o menos, mi abuela decía que sentía mucho olor a pis en la casa, especialmente en el baño. La primer respuesta de todos fue, limpiá el baño sucia, pero eso lo había hecho como cinco veces y seguía el olor. Mi tía Carmen empezó a seguir el olor para ver de donde venía, y efectivamente era del baño, pero no precisamente del inodoro. Buscaban y buscaban pero no había nada. Había un armario en el baño en el que mi tía decide ver. ¿Con qué se encontró?, con sus frasquitos para la orina (ella estudiaba enfermería y tenía cosas como esa) cumpliendo con su función. Tenían pis. Salieron a preguntar quiénes habían hecho eso, y por supuesto eran Estefa y Cari, que dijeron que habían estado jugando a la doctora Queen.
El baño era el lugar perfecto para mandarse alguna changa. Lo que voy a contar ahora es un poco asqueroso así que les pido a los que sean muy impresionables que lo salteen. A mi me gustaba mucho entrar al baño con Melisa. Ella era como mi melliza, hacíamos todo juntas. Pero no entrábamos al baño solo para hacer pipí o popó, sino que a nosotras nos encantaba tomar agua de inodoro. Si, ya se que es lo mas asqueroso del mundo, pero lamentablemente lo hacíamos. Lamentablemente para mi que me acuerdo de esos momentos y me dan ganas de vomitar.
Lo mas copado eran los veranos. Jugábamos siempre al carnaval entre nosotras y me acuerdo de dos cosas que son para morirse.
Una vuelta estábamos en pleno carnaval y nos estábamos re mojando, incluyendo a mis tíos. Nos tirábamos bombuchas, baldazos de agua, nos mojábamos con la manguera. Había de todo. Entre moje y moje, sale mi abuela a controlar que no nos estemos lastimando. Nadie le dio bola por supuesto, entonces se quedó afuera controlándonos. Mi tío (esposo de mi tía Cecilia), estaba jugando con nosotros, estaba a punto de mojar a mi mamá, pero moquero, como siempre, no le pegó a mi mamá, sino a la cara de mi abuela que estaba en la puerta. Que bombuchazo que se llevó. Pero eso no fue todo. Veíamos que mi abuela se tapaba la boca, pensamos que el golpe la había descompuesto, no sé. Pero eso no era. Apenas pudiendo hablar dijo: estúpido, me sacaste los dientes postizos!!!. Fue el momento mas gracioso, hasta que vimos que los dientes estaban mordiendo un rosal.
Otro día estábamos en la misma situación, jugando al carnaval, pero esta vez nos refugiábamos en la terraza de mi abuela, desde ahí mojábamos a los amigos de mi tío Eduardo que estaban jugando con nosotras. Era algo así como una guerra, y obviamente nos estaban matando porque eran mas grandes que nosotros y mas fuertes. En un momento, Estefanía dice que tiene ganas de hacer pis, pero si se iba, nos iban a liquidar, porque ella era la que mejor puntería tenía. Entonces resolvimos que haga pis en un balde que tenía un poco de agua, total después lo tirábamos y listo. Pero como todo chico, uno hace pichís ya quieren hacer todos. Empezamos a hacer en el balde, y como siempre, tuvo que saltar la ingeniosa Estefanía y tirarle ese baldazo con la mezcla de agua y pis de diferentes tipos a uno de los chicos que nunca podíamos mojar. Apenas le cayó el baldazo desde arriba, se dio cuenta de lo que era, y el pobre se fue a bañar corriendo y nunca mas jugó con nosotras.


Capítulo 5


Éramos, y todavía somos, unos primos muy unidos, pero también teníamos nuestras peleas.
Una vez, Estefanía estaba andando en bicicleta y en un momento se le sale la cadena. Estaba tratando de ponerla y trataba de hacer algo con una cuchara, cuando viene Florencia y le pregunta si necesita que la ayude. La muy histérica se da vuelta y le dice que no mientras le da un cucharazo en la frente. A Florencia no le dolió, pero se puso a llorar cuando vio que le chorreaba sangre. Desde ahí nadie se ofrecía para ayudarla a la Estefi.
Cuando yo me pelaba con Melisa, por no quedarme sola, iba a llenarle la cabeza a María Sol en contra de ella, entonces cuando aparecía ninguna de las dos la hablaba, hasta que no dábamos mas de estar peleadas y nos amigábamos. Melisa hacía lo mismo conmigo. Pobre María Sol, siempre en el medio de las dos.
A pesar de nuestras peleas pasábamos buenos ratos. Cuando yo tenía seis años empezamos ir a los boy scout. Era re lindo porque íbamos todos y nos re divertíamos. Fuimos a ese grupo hasta que yo cumplí trece años.
Todos estos momentos fueron espectaculares. Después fuimos creciendo y al empezar algunos a trabajar, las visitas a la casa de mi abuela se hicieron menos frecuentes, y las veces que vamos no están todos. Igualmente yo trato de pasar mas tiempo con mis abuelos, los disfruto a l máximo. Me encanta sentarme a tomar mate con ellos y escuchar las anécdotas de mi abuelo, que por cierto las cuenta muy bien. Me fascina ver a mi abuela cómo lo reta porque no le da bola, no la escucha (en realidad escucha lo que le conviene).
Mi abuelo es un personaje, Siempre le duele algo distinto y se queja ocho horas y dice que ya le está tomando las medidas para el cajón. Es un loco. Lo que mas me gusta de el, es como habla. Es algo así como un porteño coya. Yo siempre pienso que lo voy a grabar así lo escucho todo el tiempo, cuando yo tenga ganas.
Es muy divertido verlo tomar mate con mi abuela cuando ella está resfriada. Le hace limpiar la bombilla con alcohol porque le tiene fobia a los gérmenes. Y así nos cuida también. Ponete un saco que está fresco, no salgás con el pelo mojado. Cuando hace 35° de temperatura y nos ponemos cerca del ventilador nos dice que nos va a hacer mal. ¡Qué locura!
Y mi abuela no se queda atrás, pero ella es mas zarpadita. Una vez, mi prima le estaba haciendo la mamadera a su bebé y le dice a mi tía que la pruebe para ver si estaba bien, porque a ella le daba asco la leche. Y mi abuela le dijo: Se nota que te da asco la leche... con un tono sarcástico y con una carita que no se imaginan.
Antes íbamos a lo de mis abuelos las hijas y los nietos. Ahora se sumaron seis bisnietos: Candela y Sol (hijas de Lorena y Carlos), Luz y Luciano (hijos de Verónica y Víctor) y Marcos y Ailén (hijos de Carina y Cristian). Ahora esta por llegar el hijo de Florencia y Gabriel, que según parece va a ser un varón y se va a llamar Mateo (como nuestro bisabuelo, papá de mi abuelo Manuel).
Cuando vamos todos, es un caos. La familia se agrandó y por lo tanto las generaciones se vienen peor que nosotros. Los chicos juegan afuera y los mas grandes nos sentamos en la mesa redonda de la cocina, mi abuelo nos ceba mate a todos y siempre hay alguna historia para contar, que la Pepa está embarazada de Robertito, que Juanchito se separó de la mujer y que se yo que otras historias, o chusmeríos mas bien.




Capítulo 6


En mi casa es también un loquero. Aunque mis dos hermanas mayores ya se fueron a vivir solas, los tenemos todos los días en mi casa a mis sobrinos, especialmente a Candela y Sol. Pero cuando no están ellas hay una paz, aunque no es para tanto.
En el año 1999, cuando nació mi primer sobrina, Candela, estábamos todos re emocionados esperando en el hospital. Era un lío de personas que iban y venían y hacíamos mucho bochinche, de milagro no nos echaron de la clínica.
Después cuando nació Luz, ya no aguantaron mas y nos terminaron sacando, pero nosotros queríamos estar ahí, así que nos quedamos en el pasillo del sanatorio sentados en el piso.
Me encantaría hablar de cada uno de ellos, pero no se que contar. Son muy chiquitos para contar alguna anécdota, aunque hay unas cuantas de las respuestas que nos dan a veces. Solo puedo decir que son lo mas tierno y dulce que hay en el mundo y que yo los amo con todo mi corazón. Aunque la mayoría del tiempo tenga ganas de matarlo, los amos y muchísimo.
Bueno, ésta es mi familia. Muy sencilla pero a la vez muy especial.
Realmente no me alcanzó este espacio para contar detalladamente de cada uno de ellos, pero creo que por lo menos pude transmitir lo principal, la unidad que tenemos y el amor que hay entre nosotros. (espero que no se hayan dado cuenta de que somos un poquito locos)...

BELEN CATALÁN...

Sergio dijo...

GRACIAS BELEN POR SUMARTE A LA INICIATIVA. ¡Esa es la actitud! Releí tu memoria y nuevamente disfruté tus anécdotas... Sumá a las egresadas de la familia para que visiten el blog....
También ya sabés que está presente la posibilidad de hacer algo en este espacio....

Sergio dijo...

GRACIAS BELEN POR SUMARTE A LA INICIATIVA. ¡Esa es la actitud! Releí tu memoria y nuevamente disfruté tus anécdotas... Sumá a las egresadas de la familia para que visiten el blog....
También ya sabés que está presente la posibilidad de hacer algo en este espacio....

proyecto de vida 2 dijo...

MEMORIA ESCOLAR

Y pensar que todo comenzó acá… mis amistades, mis amores mi personalidad, mis aventuras, todo.
Mis primeros días fueron muy duros ya que no me sentía cómoda en el colegio, esto era tan diferente, cambiar mí uniforme de seis años, por un jeans, una remera y zapatillas. Pero al pasar el tiempo me acostumbré. Llegaron las primeras evaluaciones, me costó aprobarlas…
Pasé muchos momentos tanto tristes como felices; por ejemplo: el bautismo, las intertribus, fue algo que nunca podré olvidar. También las peleas de amigas, el PI, los profesores con mala onda, en fin mi primer año lo recuerdo como la iniciativa de una nueva vida.
Segundo, tercero, fueron años difíciles pasaron muchísimas cosas; los grupos empezaron a separarse, por cuestiones de los chicos, nuevos, los que se quedaban y los que decidían irse del colegio. Ahora si los grupos se formaron; los chicos del armario, los chicos del medio y las chicas de la ventana, fue muy feo despedirse de los chicos que se quedaron.
Las intertribus fueron decayendo cada vez más no se si es porque las generaciones van cambiando. Las fiestas ya no se realizaban. El machetazo no era el mismo que los anteriores, es decir dejaban de ser interesantes.
En tercero se incorporaron nuevas materias como Física, Química, Biología; estas materias fueron fatales. Al fin conocí el cenicero, empecé a fumar!!. Solo esperaba que toqué el timbre del recreo para salir a fumar, creo que se había convertido en una obsesión. Cómo olvidar a mis amigas; Inés, Lucía, Romina, Fernanda, pasábamos todo el tiempo juntas, aunque a Lu no le gustaba que fumemos…
Cuarto año fue mejorando ya teníamos idea de Física, Química ya no la llamábamos “vieja de…”, nos habíamos apegado a las profesoras, nos habíamos dado cuenta que atrás de sus cara arrugadas, amargadas, eran buenas personas, buena onda, no como la profesora de Biología que nos trataba mal siempre que podía.
Quinto año llegó con la espectativa de ir a la tarde al cole, era como avanzar un nivel, estábamos con los más grandes. Las nuevas materias aburridas y las prof. También, empezamos a ponerles apodos por ejemplo; a la de Química Raquelita o momia, a la de Inglés Patorusito; al de Geografía Fantasma… la idea de ir a doble turno no me gustaba para nada ya que en mis tiempos libres (la tarde) estaba con mis amigas y hacía deportes (handball, basquet) este horario me cortaba todo, pero a la larga pude llegar a organizarme con mis tiempos…
Este año conocí a una personitas que llegué a querer una banda, de hecho las considero mis amigas; Ruth y Rocío, son unas minas de fierro, estuvieron en las buenas y en las malas. Me dí cuenta que mis compañeras son una personas muy piolas, gambas, pero algunos roces tenemos.
Ahora estamos en Periodo de Integración, con la soga en el cuello, nos están matando con las evaluaciones, creo que muchos nos vamos a diciembre, lo positivo de esto es que nos vamos a poder ver.
Todavía no puedo creer que ya terminen las clases, este año pasó volando. Me gustaría pasar de curso, pero a la misma vez no quiero irme del colegio, no me imagino mi vida en la universidad, pero tengo que pensar que me falta un año, sino son dos!! Para terminar.
El I.E.M es mi segunda casa, en este colegio pasé un montón de anécdotas muy lindas que nunca olvidaré, por ejemplo las amistades que hice y sigo teniendo, mi novio que “ya lo superé” pero creo que somos amigos…

Mariana Roldan 5°1°

Un corto de los chicos de la promo 2007

Este es uno de los productos del taller de cortos de este año en Idioma Nacional de sexto. Espero que les guste. Les cuento que se basó en un poema de Alejandra Pizarnik y el guión y la actuación y todo pertenece a Valentina Ovejero Arauz y a Carolina Cañazares.

Un corto de los chicos de sexto año para compartir

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