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jueves, julio 09, 2009

Fundación Pajcha

DECIR AMÉRICA TEMA “MUNDO ANDINO”
Convocatoria Concurso 2009

Destinatarios: Estudiantes de EGB3 y POLIMODAL de Instituciones Públicas y Privadas de la Provincia de Salta.


Lanzamiento: 2 de marzo de 2009

Géneros: ensayo – artículo periodístico.


Cierre de la convocatoria: 4 de setiembre a las 18.00 hs. en las instalaciones del Museo Pajcha 20 de Febrero 838 – 4400 – Salta.


I. Temática: EL MUNDO ANDINO


Finalidad: promover un más abarcador y pertinente conocimiento de las culturas andinas en su espacio de los Andes Meridionales (sur peruano, altiplano boliviano, norte de Chile, noroeste argentino).
II. Bases
Cada participante podrá presentar un solo texto en cualquiera de los géneros concursados. La temática (Mundo Andino) puede centrarse en las creencias, prácticas culturales, estilos de vida, formas de relación con la naturaleza y el cosmos, en su permanencia hasta nuestros días. Para ello, deberán sostenerse en información adecuada y actualizada, la que se expresará según el tipo de texto elegido con sus diferencias.
1- Género: ENSAYO
Cada participante presentará un texto ensayístico en el que ponga de manifiesto su conocimiento y opinión acerca del Mundo Andino en general o algunas de sus particularidades y/o parcialidades.
Máximo 20 (veinte) hojas en A 4, Fuente Arial, letra 12, interlineado doble.
2 - Género: ARTÍCULO PERIODÍSTICO
Cada participante presentará un artículo informativo o de opinión acerca del Mundo Andino en general o algunas de sus particularidades y/o parcialidades.
Máximo 5 (cinco) hojas en A 4, Fuente Arial, letra 12, interlineado doble.
III. Condiciones
a) Los textos se presentarán por triplicado en sobre cerrado bajo seudónimo, acompañados con los siguientes datos: nombre de autor, establecimiento educativo, curso, D.N.I., domicilio, teléfono y dirección electrónica (si la tuviere). Estos datos deberán ir a su vez en sobre cerrado y con el seudónimo elegido en su anverso.

IV. Del Jurado
El Jurado estará integrado por tres miembros: dos docentes especializados en producción de textos: Lucila Lastero y Roberto Cruz y un representante de la Fundación Pajcha: María Belén Alemán.
En caso de ausencia de uno de ellos podrá ser reemplazado por un integrante del Consejo de Administración de la Fundación Pajcha.
El Jurado deliberará, después de treinta días de cerrada la fecha de recepción de presentaciones en las instalaciones del Museo Pajcha y su dictamen será unánime e inapelable.
V. Premios
Cada uno de los géneros merecerá:
- PRIMER PREMIO, consistente en la suma de $ 1000 (pesos un mil).
- SEGUNDO PREMIO, consistente en la suma de $ 600 (pesos seiscientos).
- TERCER PREMIO, consistente en la suma de $ 300 (pesos trescientos)
- El Jurado podrá definir hasta tres MENCIONES ESPECIALES.
- MENCIÓN ESPECIAL, a los docentes que acompañen la producción de los textos que obtengan primeros premios.
VI. Entrega de Premios
30 de Octubre a las 18. 30 hs.
Para consultas dirigirse a Pajcha- Museo de Arte Étnico Americano de Salta.
Teléfono: 0387 4 229417
Fax: 0387 4 228199
Email: arteetnicosalta@arnet.com.ar
Horario de consultas telefónicas y/o personales
De 10.00 a 12.00 y de 17.00 a 19.00

jueves, julio 02, 2009

La vejez mal verdadero

Un análisis psicológico asegura que la vejez se canaliza por etapas: aceptación del declive físico, la propia muerte, duelo por seres queridos, jubilación y delegación de poderes.

Ocurre que para los ancianos esto no es nada agradable porque en su juventud dependían de un mayor que desempeñara las etapas mencionadas lo cuál les da pensar que les queda poco hilo en el carretel. Muchos de ellos son sarcásticos e irónicos diciendo que recién van a aceptar que los necesitan cuando estén tres metros bajo tierra con un sobretodo de madera y se van a hacer que llorar y poner flores cuando en vida no se hizo nada por hacerlos sentir bien.

Es cierto que cuando se llega a viejo no se tiene la misma vitalidad es decir que no se tiene las mismas actividades que se solía tener de joven. Bien lo señala Ricardo Arjona en “Señora de las cuatro décadas”: “…No insista regresar a los 30 con sus 40 y tantos encima, deja huellas por donde camina, que la hacen dueña de cualquier lugar”

Según dicen la vejez es la última imagen de la juventud, la frontera entre la vida y la muerte, un resto de días mejores, horas marchitas que no dejan vivir un momento más de la existencia.

La imagen del anciano muchas veces no nos permite ver más allá de su apariencia y se lo encierra en una caja de cristal dejándolo con nuestros prejuicios. Lo razonable sería dialogar, escucharlo, alentar al interés por la etapa que está pasando, conducirlo a explorar sus emociones, etc.

Según Ricardo Arjona, describe a una mujer de edad avanzada: “…Su figura ya no es de los quince, pero el tiempo no sabe marchitar ese toque sensual, y esa fuerza volcánica de su mirar…” La estrofa nos puede decir que por más viejos que nos veamos siempre tendremos en nuestro interior la juventud viviéndola día a día aunque sea el último.
“La Sombra del Lunes”



Los viernes se transforman en espectaculares escenarios de felicidad, cuando percibimos que se acerca el adorado fin de semana.
Estos gloriosos días son pausas luego de la aburrida y cansadora realidad de las responsabilidades de los días de semana.
Así, durante esas dos jornadas, nos encontramos en un paraíso, pero los domingos por la tarde aparece la inconfundible sombra del lunes.
En el ciclo de una rosa, que florece pero por un momento cae marchita y termina para volver a empezar el ciclo.
El nudo que se forma en nuestra garganta, de solo pensar en los lunes, en las obligaciones y responsabilidades, nos hace faltar el aire, nos provoca una gran tristeza en el alma.
Es pasar del jardín del Edén a un inconfundible purgatorio, preparando para juzgarnos. Así pasamos nuestra vida yendo y viniendo del Paraíso del Purgatorio cada semana.
A pesar de ese corto tiempo, tratamos de divertirnos, haciendo cosas que nos gusta como salir con amigos, estar en familia; antes que se nos aparezca el domingo a la tardecita y a empezar a asomarse la desagradable sombra del lunes, que nos hace decaernos por empezar de nuevo con nuestras responsabilidades.
LA VEJEZ ¿UNA ENFERMEDAD?
¡Que pena llegar a viejo!,dice un egipcio de 2500 años antes de cristo;y añade:”el viejo se debilita día a día,sus oídos se vuelven sordos,su vista se baja,su fuerza declina,el corazón no descansa,su piel se arruga como la de un papel viejo. La boca se queda muda y ya no habla solo esta ese silencio,ese silencio que esta y que jura jamas irse recordando aquellos momentos vividos que se fueron y que jamas regresaran solo queda la nostalgia y la tristeza de hoy no ser el mismo,el mismo que ayer,aquel ser joven lleno de energía,y tan lleno de vida. Con frecuencia se relaciona el hecho de estar viejos con el de estar enfermos y es que sin dudas se representan mayores deterioros físicos,mentales y enfermedades entre las personas mayores de 80 años,pero también entre los hombres y mujeres.
La vejez es categóricamente tomada como una enfermedad despreciada y despreciable. Con solo observar trato y atención a los ancianos hoy pude comprobarlo.
Resulta que nos encontramos con distintos tipos de vejez. Hay una vejez cronológica que en realidad se basa en la edad del retiro del ámbito laboral,entonces decimos que a los 65 años se es viejo.
También existe una vejez funcional que usa el termino viejo como sinónimo de inservible,bueno para nada,incapaz .Es tan triste ver como la sociedad va segregando cada vez mas a los ancianos...yo me incluyo!.Hoy en día nos encontramos en la era de lo desechable ,me sirve los uso,no me sirve lo desecho. Así es como tratamos a los pobres viejos ,me sirves,aun me das plata,mientras no me estorbes bienvenido,pero cuando nos empiezan a estorbar,al asilo derechito,o sino a la calle o al mas frió rincón de la casa sin importar si viven,si necesitan algo,si están bien o mal.
Los mismos ancianos al ver que ya no son necesarios se aíslan y se sienten tratados como a un mueble que solo cuando lo necesitan se acuerdan de el.
Todos debemos comprender que la ancianidad es una etapa de nuestra vida, que no es una enfermedad ni mucho menos,sino que es el resultado de la siembra que hemos hecho durante toda nuestra vida las enfermedades vienen solas y otras las buscamos ya que se cosecha lo que se siembra,la vejez es el tiempo de nuestra vida en que evaluamos como hicimos las cosas,si las hicimos bien,o si las hicimos mal. Cuiden a sus viejos,a sus ancianos, a sus abuelos. Son la riqueza y la sabiduría de nuestro entorno. Tratalos como a vos te gustaría que te traten,al fin y al cabo todos vamos a llegar a viejos,y como dice mi viejita “la única manera de no llegar a viejo es morir joven”...Yo prefiero llegar a vieja.
ANDREA BARG

La vejez: un camino sin retorno.

Exequiel Pacheco





Algunas personas aseguran que antes y en algunos paises se quitaban la vida tirandose al vacio por los años ,porque no podian soportar que su cuerpo hubiera pasado una transformacion, no solo fisica sino vital, es decir, que a parte de las arrugas que presentaba su cara, aparecian en ellas debilidad, no se centian tan fuerte como un joven. hoy, aveces, sigue pasando lo mismo.
Cuando termina la juventud se comienza a trazar una frontera entre la vida util y la muerte, aparecen sin una razon aparente. en vez de tomarla como una etapa mas de la vida como la niñes y la adolescencia, parecen que estas son las mejores y unicas aprovechadas asi, la vejez se convierte en el rostro mas temido por casi todas las personas. pero somos y seremos seguramente muchos los que lleguemos a esta etapa y no hay que sufrirla sino tratar de pasarla lo mejor posible, en consecuencia de tanta incomprension es la exclucion impuesta a la vejez.
Sin embargo la publicidad mas perjudicial para la vejez es la televicion, por que casi todas las personas que llegan a esta etapa se hacen sirujias para verce mas joven delante de ella y dan ua imprecion negatiba a la sociedad.
La incomprencion y aun mas la marginacion, que sufre la vejez en nuestra sociedad dificilmente puedan verce revertidas por completo, pero cuando se haya entendido a la ancianidad se habra redefinido, en buena parte, el valor del uso y el sentido de la temporalidad.
La Sombra del Lunes
Aunque creamos que sólo nos sucede a nosotros no es así. Todos somos victimas de la sombra del lunes
Estemos donde estemos, trabajemos donde trabajemos, creamos lo que creamos siempre seremos partícipes del “finde”, como hoy decimos. Todo comienza en las ultimas horas del Viernes, cuando ya se asoma en nuestros sentidos l clima de relajamiento, de haber dejado atrás todas las obligaciones, creo que no hay sensación más linda que tener la seguridad de que vamos a poder tener nuestro descanso merecido, luego de haber trabajado durante cinco largos e interminables día. Por eso, alcanzar esta instancia nos llena de alegría, alivio…”menos mal que hoy es viernes”, “Gracias a Dios, viernes”, son las frases que frecuentan el viernes a la mañana, siempre acompañadas de un suspiro y un motivo para levantarse.
Pero estas sensaciones sólo nos visitan dos días a la semana: sábado y domingo, no dura más que eso. Luego simplemente se va, se esfuma durante otros largos, interminables, lentos y pesados cinco días de obligaciones, responsabilidad y esfuerzo.
Cuando ya se va acercando la noche del domingo, sin darnos cuenta, nos colman sentimientos de decepción, por no haber disfrutado al ciento por ciento de los días anteriores. Y aunque hayamos descansado, nos sentimos totalmente desganados de empezar otra vez, se trata de que no queremos y no nos gusta ni levantarnos temprano, no hacer los deberes, no cumplir con los horarios y todas las responsabilidades que implica ir a estudiar al cole.
Después de haber pasado por muchísimos semanas, de haber superado varios años lectivos, nos damos cuenta, o por lo menos yo he descubierto, que aún cuando terminemos el cole, aunque hagamos o no el esfuerzo nunca, a partir de que comenzamos el jardincito, nos libraremos del fenómeno “finde”, ni de tos aquellas sensaciones que éste acarrea.
Entonces, más tranquilos nos sentiremos mientras más nos alejemos de todos nuestros compromisos y más deprimidos nos sentiremos cuanto más y con más cosas tengamos que cumplir.
Y es algo que nos ocurre a todos y les ocurrió a nuestros padres y abuelos…


María Sol Ovando 5º2º
Enzo Villanueva 5º 2 ª



Es bien sabido que los adolescentes siempre han tenido su modo de hablar, y todavía las generaciones anteriores no terminan de opinar sobre el modo de hablar de los chicos.
Algunos piensan que los jóvenes pisotean el idioma Francés antes de aprenderlo bien.
No hubo tantas modificaciones introducidas en el conjunto de cosas mas antiguas de los adultos sobre el tema, ya que unas pocas personas que en algún tiempo fueron también joven optaron, de que el idioma juvenil es a veces divertido.
Los chicos de ahora hablan como hablan porque algo le quieren decir con su lenguaje vulgar, a la gente que no es de su edad, ni parte activa de su mundo.
Los jóvenes dicen las palabras que utilizan en forma contraria de lo que ellas significan, por eso ellos dicen lo que quieren, pero no quieren decir lo que literalmente dicen.
Basta con mirar el mundo de ahora para darse cuenta de la dura realidad social activa, para opinar la pequeña relación que guarda este modo de hablar de los jóvenes con el lenguaje del oficialismo, porque los adolescentes de hoy saben que leguaje oficial esta inhumado por farsas.
En esta republica los jóvenes han cultivado a hablar como hablan para intentar la ruptura del aislamiento, a la corrupción que los ahoga, y han sabido defenderse de las culturas que les da el propio sistema.
Los chicos siguen el ejemplo de los adultos, como sus gobernantes que acuden al lenguaje para encubrir lo que hacen y disimular lo que sienten.
En conclusión de todo esto, es que los adultos ven diferente al modo de hablar de los jóvenes ya que ellos no tenían el mundo que les toco vivir a las nuevas generaciones de ahora.

Ensayo: Paradojas del lenguaje juvenil

02/07/2009
Alumna: Apaza Silvana Stella Maris
Curso: 5º División: 2º
Asignatura: Idioma Nacional y Literatura


Como todos sabemos, los adolescentes tenemos u lenguaje tenemos un modo muy distintos en modo de hablar al de los adultos. Es tan así que algunas personas se ven muy impulsadas del criticarnos. Usan frases como:- “Ya no saben que mas van a inventar, cada vez hablan mas raro”.
A medida que transcurre el tiempo, los adolescentes vamos inventando nuevos significados para las palabras.
Talvez si sean muy contradictorias en cuanto a su significados; pero es lo que nos identifica como adolescentes. Como los niños, que empiezan a conocer una nueva etapa de su vida.
Ejemplificando la manera en la que los adultos, algunos, aborrecen nuestra forma de hablar; una vez me referí a mi, para ella de una manera distinta. Al no entender una sola palabra de lo que había dicho me respondió, con un tono agresivo: “¡No entiendo un carajo que querés decir; nosé como hablan ustedes. A mi háblame bien!”
Si bien esto no es muy agresivo, algunos pueden ser demasiado hirientes para aquellos que son sensibles ante las agresiones. Sienten un aceite ardiendo sobre si. El no sentirse comprendidos por los padres, nos puede llevar a sentir una profunda brisa, permanente que, lentamente, va debilitando nuestra llama; culminando así con la misma.
Hubo y hay, sin embargo, algunos que nos entienden a la hora de hablar y se muestran tolerantes. Hablo de gente que alguna vez fue joven, tuvo la buena idea de no olvidarlo; y que, además supo advertir que nuestro espejo solo refleja los que el entorno nos muestra. Lo más apropiado para una metáfora seria decir que “somos como esponjas, absorbemos todo lo que rodea nuestro entorno, pero en cierto momento necesitamos ser vaciados para volver a llenar el vacío y proseguir así este ciclo.
Si bien parecen ser solo nuevas palabras integradas al diccionario juvenil, estas nos invitan a muchas entradas en las cuales podemos o nos integrarnos. Hablo de las muy populares “tribus urbanas”; en las cuales el lenguajes es unos de los medios mas importantes para poder ser parte de ellas. Aunque suene algo ridículo, en algunos casos es muy necesario pertenecer a estas, ya que se sienten comprendidos: tanto en la de hablar como en la persona.
Valiendo la redundancia, nuestro léxico por así llamarlo es una de las características esenciales de los adolescentes. Nos basamos en los hechos que ocurren en el exterior y nos protegemos detrás de unas frases.
Seguimos el ejemplo de los adultos. Saben, como sus gobernantes, recurrir al lenguaje para ocultarlos que en realidad pasa y disimular lo que sostienen. Conocen como ellos, el arte de expresar por omisión lo que les pasa y han dejado en memoria colectiva su testimonio del tiempo trágico que les toco.
Ya llegara el día en que, como el Dios del Antiguo Testamento, a la luz la llamen luz y a la patria libertad.

LA sombra del lunes

Gamboni
La sombra de lunes
Durante cinco días de tareas escolares, problemas familiares y disgustos, a lo que se lo suma los quehaceres domésticos, bañar al perro y cuidar al hermano, no hay mejor sentimiento que alivie tus penas y problemas, que el que se siente cuando llega el fin de semana.
El finde, que comienza con la noche tan esperada del viernes, que te libera de estallar de la rutina diaria y que te alienta a comenzar una mucho mejor, alegre y relajante.
El sábado, este lloviendo, nublado o con sol, no hay nada ni nadie que te quite ese maravilloso e inconfundible emoción de alivio, sea cual sea la situación, lo disfrutamos como si fuera la ultima oportunidad de la vida y halla algo productivo que hacer, o no, siempre hay cosas que te van e alentar o calmar, tomándote una siestita en la cama de tus viejos, bien tapadito, visitando a tus amigos, que aunque vivan lejos, te tomas dos colectivos, y no te molesta; saliendo a comprar comidita en medio de la lluvia estando enfermo, y después comértela solito, que mas se puede pedir?
Pero a pesar de todo, casi terminando el fin de semana, llaga es momento tan deprimente del Domingo a la tarde, tratando de evadirlo de todas formas lasombra del Lunes cae sobre nosotros, y nos aleja de la alegría para acercarnos a la idea de escuchar a tus viejos preguntando si tenes tareas para el Lunes, que el Martes al medico, el Miércoles a visitar a la tía, el Jueves a estudiar para la prueba, y el viernes en la mañana a levantarse temprano a sacar al perro. En fin cosas que hacen desvanecer el gozo del finde.
Esa maldita y horrible sombra que te hace pensar que no te alcanzara, pero te atrapa y entonces a volver a empezar con la misma jornada de todas la semanas, en ese instante te das cuneta de que no lograste terminar con tus eternas molestias, que tenes que arreglarlas, y que se suman mas de las que ya tenias.
De una u otra manera, quieramos o no, la sombra del lunes siempre estará presente en cada uno de nosotros, al tiempo no le podemos ganar, los problemas no van a acabar lo que nos queda es soportar y entender de que todos la sufrimos y no hay forma de aclararla.

“Viejismo” y la incrompensión

Darío Ricardo Jaime



Algunos fans de Emile Durkheim, luego de leer sus textos sociológicos, aseguran que entre los antiguos escandinavos, la práctica del suicidio fue un hecho usual. Práctica en donde los ancianos se mataban tirándose al vacío, cuando, cansados por los años, ya no eran capaces de sostener la espada que le diera respeto y un lugar en la sociedad.
Que todos identifiquemos ala vejez con la incompetencia irremediable para las tareas de la juventud es una costumbre que no se ha acabado, con las macabras prácticas de los viejitos de los antiguos tiempos escandinavos. Sólo cambió un poco nuestra forma de juzgar.
Es verdad que ahora los ancianos no están obligados a matarse por haber perdido la condición física de antes, pero lastimosamente, hoy en día existen viejitos que se sienten marginados de su vida y condenados a sólo esperar.
Pasa que en el Occidente es nuevo esto de la “vejez” condenada, cómo una etapa de la vida. Algo parecido sucedió con la “niñez” en el siglo XVIII cuando se consideraba a los niños cómo adulto solo que con cuerpos pequeños.
Muchos piensan entonces que allí es donde se apaga la vida, donde terminan las épocas de sexo desenfrenado, donde aparece la frontera de la vida útil y la muerte. Cómo si la vejez no fuera más que resto de una vida.
Esa cultura sigue siendo parte de una sociedad que todavía no ha reflexionado lo suficiente sobre lo que la muerte significa, tampoco consideramos todavía que la niñez sea parte de la vida. Todo esto parece coincidir con lo que un tal Philippe diría:”Quizás sobre la muerte recae en este tiempo un tabú similar al que en el siglo XIX, ahogó la comparación del sexo”.
Entonces, estamos frente a un problema, y él es que el ser jóvenes, con toda nuestra actitud, creemos que dominamos todo, y es por eso que reaccionamos así frente ala muerte.
En la cara toda arrugada de los viejos, sus ojos apagados, se puede ver el fracaso de ese deseo. Ella es el reflejo que nos muestra que todo acaba, por eso es que las viejas tratan de esconder su edad con cosméticos.
Además verlos curvados, y decaídos es muestra de que la juventud debe aprovecharse.
Lo mejor sería, alentar al viejito, a que explore sus emociones y que siga siendo cómo antes, aunque adecuándose a los cambios que su edad le impone.
Al igual que la niñez y la adolescencia, donde se los alienta, sería bueno tambiñen enseñarles el sentido de la vejez, mejor también sería, que los medios de comunicación ayuda en esto.
Todo esto no significa que mimemos a los ancianos, sino que se trata de que se encuentren ellos mismos y sepan quiénes son, sin caer en los extremos o de considerarse los únicos capacitados para hablar, cómo sucedía en algunas culturas. Si los ancianos no tienen la última palabra; ¿por qué deberían ser los últimos en manifestarse?
La educación que al respecto tengamos no debe ser cómo creyó cierta filosofía “una preparación para la muerte”, si no que debemos pensar que la vejez es todo lo contrario. Lo que pensaban en occidente es un atentado, eso de que la vejez es ser inútil. Lo que se debería enseñar es que la vejez es parte de la vida y tampoco deberíamos desperdiciarla. Cuando por fin podamos entender ala vejez como parte de la vida, esta será más provechosa y natural.

“El disgusto de el lunes “

Tamara Soriano
Es cierto, el día lunes nos causa un efecto hasta disgusto diría yo, por que después de pasar un extravagante y divertido fin de semana, para el lunes ya estamos todos vencidos como la leche cortada, y tenemos que volver a cargar con las responsabilidades laborales. Aunque no se puede negar que para ese día tenemos una buena anécdota que contar del fin de semana. Para hacer una referencia general del verdadero efecto del lunes, voy a comenzar hablando de lo que significa es día viernes para todos. El día en el que sentimos una ansiedad tremenda pero moderada a su vez. Un día de ansiedad, porque el solo tener en mente una pequeña perspectiva del finde, nos pone los pelos de punta. Después de ir contra viento y marea, mientras transcurre esa semana agotadora y frustrante, durante esa incomparable ansiedad que sentimos apenas finalizan las interminables horas de clases o nos quitamos de encima todos nuestros compromisos laborales alcanzar ese bote salvavidas que es el sábado es muchísimo mas que un alivio.
Y llego el sábado... ¡Llego el gran día! Anunciándose con tambores y trompetas y al abrir las ventanas del balcón, choca en nuestras caras los rayos luminosos de un sol radiante. Un día en el que sentimos correr por nuestras venas adrenalina pura y pensamos pasarlo a full, y así es, dicho y hecho, porque nos reventamos como cohete de noche buena o navidad y aunque el día dure veinticuatro horas, el sábado se va, tan rápido como el agua entre los dedos.
Después del día de la diversión llega el domingo, que no pincha ni corta, el día del descanso, como lo conocen los cristianos. El día en el que al abrir las ventanas del balcón a eso de las dos de las tarde chocan en nuestras caras los rayos dorados del sol, pero ahora si que chocan enserio, de la resaca de diversión.
El domingo un día tranquilo, para descansar en el fondo de la casa, sentados en la fiel reposera, tomando mate cebado, no dura mucho por que cuando el sol se va perdiendo en el horizonte y somos testigos de un hermoso ocaso, seguido de esto se aproximan nubes negras, anunciando probables tormentas, anunciando el lunes…
Ahora es cuando vuelvo a remontar lo que estaba desarrollando en el principio de este ensayo.
Para terminar de explicar, quizás posiblemente, lo que sea que el lunes causa en nosotros, debo aceptar, en primer lugar que no se me es fácil o simplemente sea complicado de expresar mis sentimientos hacia el día lunes. Por lo que decidí hacerlo de una forma mas clara y sencilla y lo diré como todo un argenti

El lunes garrón

Romina Marisol Ibarra

Mientras sobren los problemas sigue siendo piola la noche del viernes a la salida del colegio, y organizarnos para el fin de semana. Tras cinco días de lucha en el colegio de tener q bancarnos a los profesores, se siente el alivio de la llegada del sábado.

El lunes a la tarde tenemos que bancarnos los chistes pedorro del profesor de organización administrativa, al profe de proyecto que con sus explicaciones y el parecido hablar del padre marcos nos da ganas de echarnos a dormir una siestita, y ni hablar del profe de historia con sus jodidos apuntes y sus héroes de aquellas épocas.

El segundo día de la semana "martes" por la mañana levantarnos temprano para educación física, que nos hacen correr a las ocho de la mañana cuando a ella es a la que le hace falta unos kilitos menos. Después de transpirar, nos toca llegar a casa, desmugrarnos y salir corriendo para que no sumen nuestras faltas y ni que falta la seriedad del prece.

Los famosos miércoles a la tarde, tenemos matemática con el rufini que nos mato a todos a la hora de practicarlos. Así se va acercando el fin de semana y las especulaciones de que hacer.

Jueves: tener informática ah! pero al que le toco el grupo tres cago. es tener q andar a las corridas por el horario de once y cinco a doce y veinte, y tener que quedarnos a comer los sándwiches del quiosquero.

Viernes: llego el viernes! y los chicos todos sin pilas llenos de cansancio pero no de haber hecho algo, si no del cansancio que te producen los agotadores días de semana la salida del colegio nos llega la hora de planear para el fenomenal día sábado, pero aparte de ponernos contentos, también queremos escuchar el mensaje mas esperados por todos "los paros" es la noticia mas buena que pueden darnos y así morirnos de la emoción de saber que la sombra del lunes no nos atrapo.

Sábado por la mañana: dormir hasta no poder mas, levantarse, tener la comida lista, comer, ver tele y esperar las llamadas telefónicas de los amigos para poder salir por la noche. Todos contentos de poder salir a disfrutar del magnifico día que nos regala el sábado, poder arreglarnos y pasar por amigos y empezar con la previa y así al fin llegamos al boliche y unos que otros con unas copitas de mas, y poder reírnos toda la madrugada de las payasadas q hacemos y decimos, después de pasarla bien nos toca llegar a casa, pero si te encontró tu viejo con esa baranda a alcohol que traes enzima, no importa después de todo quien te quita lo bailado ¿Qué no?

Domingo: después de estar todos cansados de tanto bailar y algunos con esa resaca que te estalla la cabeza, tenemos que levantarnos para ver los que se viene el día siguiente, el lunes garrón.
Las tormentas siempre están presentes pero después de toda tormenta siempre llega la calma así es como muchos de nosotros denominamos los días de semana tormentas y calma llamamos el fin de semana y vaya que tenemos tranquilidad comenzando desde el día viernes a la noche donde gozamos el alivio de decir mañana no vamos a clases por ejemplo o simplemente de saber que quizás podamos dormir hasta tarde.

Después de cinco días donde sabemos que hay que hacer tarea para el otro día, estudiar, y ayudar en los quehaceres de la casa nada causa mayor placer que llegar al sábado.

Quizás no sea tonto pensar que en esta sociedad la sensación de finalizar la semana de estudio, trabajo, etc. Nos pueda causar mayor deseo de felicidad, donde la ansiedad de que pasen las horas para llegar a descansar de tantas cosas y problemas, nos da la emoción de saber que ese día tan buscado siempre llegara por pesada que allá sido la semana.

Por supuesto que este alivio del viernes a la noche, no es más que una forma de decirse que hay un tiempo libre, un recreo en nuestra vida cotidiana. Donde tomamos el fin de semana como una celebración. A esta se la toma como una reparación de todo los tormentos que se reparten de lunes a viernes.

El alivio de llagar al finde causa esa misma calidez de llegar con tanto entusiasmo a la fiesta de año nuevo, el cumpleaños de uno de mismo (en ocasiones), los días antes de las vacaciones, esa emoción de poder ir de viaje donde uno quiere, las horas previas a salir a bailar , que en efecto causa sobre todos nosotros.

Por esto el vienes a la noche es un momento de indudable emoción, el cual causa conmoción. El tiempo pasa y pasa y muchas cosas quedan atrás, muchas cosas se convierten y otras simplemente ni en cuenta la tenemos pero ese anhelo que causa el viernes es una experiencia única de cada viernes. Es esa sensación de decir hasta dentro de cierto tiempo no hay obligaciones ni preocupaciones al fin llega ese descanso que todos creemos tan merecido lo tenemos. Este día *viernes* nos hace sentir que recuperamos ese paraíso alguna vez perdido.

Plasmando el histórico dicho de nuestros padres: estudia o no vas a ser nada en la vida, pretendemos que la llegada del viernes sea el no menos según nosotros, justo fin de semana.

Con el viernes que se va, llega en suma, la deliciosa posibilidad de negar, por dos días, nuestra incansable condición de marginados del edén. En el cual ese lindo paréntesis en el que nos damos cuanta que acabo nuestro fin de semana, nuestras 48 horas de descanso, donde tenemos que volver con los pesares de la vida cotidiana.

No diría que es lo peor que nos pueda pasar. Pero entonces ¿Cómo entender los efectos que causa la sombra del día lunes? ¿Esa suave tristeza que nos envuelve en el fin del domingo?

A medida que se pasan las horas nuestra torre de sueños se nos cae y nuestro tan esperado viernes a la noche va quedando en el olvido y ese fin de semana tan preciando se evapora insensiblemente.

Estemos donde estemos: hagamos lo que hagamos la sombra del lunes igual nos alcanza.

Y es así que pese a nuestro sacrificio de obviar nuestra responsabilidad del día lunes, el igual llegara y tendremos que continuar con nuestro repertorio.


Dorado Sofia 5to 2da

ensayo

Mitre Cristian




De décadas en décadas, padres, abuelos y tatarabuelos fueron jóvenes que repudian a los viejos de su época, sin tener conciencia que la vida es una rueda y también les llegaría esta instancia. Siempre se identifico a la vejez como una edad inservible, por que sus pensamientos y prácticas antiguas no son y serán aceptadas, en un pensamiento juvenil que lo único que piensa es tener diversiones y ventajas en el mundo.

Por hoy, de alguna forma se ha avanzado sobre la adolescencia y la niñez, para que su sensatez aconseje promover una comprensión menos deficiente del sentido de la adolescencia y a ayudar a entender su compleja significación. Esto se promueve para que la tercera edad logre ocupar en la sociedad y el medio donde vivo, un ámbito propio, ósea algo que a su edad, le resulte practico, y divertido. Para ello se brindara recursos para sus posibilidades, deseos, necesidades. Y buscar a través, disolver la incomprensión sobre la vejes.

Paradoja del lenguaje juvenil

Florencia Sanchez

Que los adolescentes no hablamos de la misma manera que los adultos es cierto, sin lugar a dudas. Las causas de esto, son muchas entre las que puedo decir, la confianza que hay entre amigos. Hablar de una forma distinta a los adultos es algo que, simplemente va de la mano de nuestra rebeldía, aspecto característico en esta etapa del desarrollo de una persona.
Analizando nuestro lenguaje, yo creo que hablamos así más que nada cuando estamos entre amigos, cuando entramos en confianza, pero que disminuye cuando nos encontramos entre personas a los cuales no estamos acostumbrados a ver o simplemente son mayores que nosotros.
Es muy interesante esto lo del lenguaje… se basa en la ley del menor esfuerzo, tratar de expresarnos usando la menor cantidad de palabras como por ejemplo… “feliz cumple!” …”estoy en lo de María” … “ a las doce” … “OK” … “de una”… y muchísimos ejemplos mas que ni siquiera yo los he escuchado alguna vez.
Yo no entiendo, evidentemente estas formas de lenguaje o forma de identificarse como un adolescente siempre ha ocurrido. Ahora, que los adultos quieran descubrir o explicar las causas de esto me parece una perdida total de tiempo. ¿Por qué no nos dejan hablar como queramos? ¿Por qué no se ocupan de empezar a explicar otras cosas que tienen más importancia? ¿Acaso ellos tampoco fueron adolescentes alguna vez? ¿Acaso no buscaron ellos su forma de identificarse como tales en su momento?
Una de las causas que escuche y que me pareció, ciertamente, muy acertada fue la siguiente: los jóvenes dicen lo que quieren pero no queremos decir lo que realmente decimos. Entonces, decimos lo contrario de lo que realmente queremos decir. Para que se entienda mejor esto voy a dar algunos ejemplos: cuando por ejemplo cuando un amigo saca una buena nota, no estudio sino que es un “hijo de puta con suerte”, los chicos las llaman “gorda” a su novia y las chicas “gordo” a sus novios aunque a estos les falte unos quilitos para existir, o “flaco” se acomoda a cualquier persona sea o no sea flaco, ahora parece que amigo somos todos. Cuando vamos por la calle y queremos saber la hora solo le preguntamos al “amigo” que cruzamos cuando caminamos en la vereda; “boludo” es en sí un insulto pero, sin embargo, hoy en día lo usamos para llamar a nuestros amigos… el nombre no vale.
Mi tesis es la siguiente, el lenguaje va cambiando, paralelamente como va cambiando la sociedad. Esta sociedad en la que vivimos se caracteriza por la rapidez de las cosas, la globalización y la información nos llega a todos en un abrir y cerrar de ojos, entonces el lenguaje necesita modificarse y ser mas abreviado para que la información que contiene fluya con más rapidez. Es simple y claro, tampoco necesité de años de estudios para sacar una conclusión de un tema complejo.

La vejez, mal verdadero

Marina Guerra 5º 1º IEM


En nuestra vida, durante nuestro desarrollo pasamos por diferentes etapas, que conllevan conflictos, felicidades y aprendizajes.

Una de ellas es la niñez, y se dice que es una de las mejores, por lo que el niño/a no tiene responsabilidades, como se dice “el niño es un niño” y solo se preocupa por jugar.

La adolescencia: el ser inocente que era el niño, pasa a una nueva etapa que es la adolescencia. La misma es considerada una de las más rebeldes, durante el desarrollo de cualquier ser humano, es mucho más complicada por lo que aparecen las exigencias, responsabilidades, mayores a las que posee un niño.

La última que se produce en nuestras vida es LA VEJEZ, se dice que ésta para algunos, es una de las etapas no deseadas, aunque para otros no les importa llegar hasta allí. Estos son los últimos años en donde la persona dice estar cansada, por haber vivido o pasado por importantes transformaciones, que afectaron o beneficiaron su vida. En algunos casos la vejez se encuentra un paso antes de la muerte y otros no , también se lo considera en otros casos a la persona envejecida una carga, una persona que no razona bien, o por el contrario una persona que por sus años y experiencia es sabia, es incorregible por lo que es bueno tenerla cerca.

“El temor de ser viejo”

Entre los antiguos escandinavos, hablar del suicidio en los ancianos, ya se había hecho habitual. Los viejitos, al verse con tantos años encima, se consideraban innecesarios e inútiles, por lo tanto no se les ocurría mejor idea que tirarse de las alturas y pasar a mejor vida.
Hoy en día sigue siendo común identificar a los viejos “como los grande bebes” que siempre están precisando de cuidados ya que no pueden hacer muchas cosas por si solos… Si nos ponemos a pensar, este es un grave problema para ellos que también nos incumbe a nosotros. Mientras muchos de nosotros, vivimos plenamente nuestra juventud y renegamos cuando el abuelo necesita algo, ellos me imagino lo que deben sentir. Un claro ejemplo es el del abuelo Abraham, en la serie de los Simpsons, que siempre se la pasa queriendo llamar la atención. ¿Cual es el ejemplo que le están dando a la juventud con esto? ¿Será acaso que cuando una persona llega a ser anciano tiene que ser llevado a vivir a un asilo? Esta familia siempre esta esquivándolo, desconfiando de el, y lo peor es que se olvidan que por ese viejo que esta tirado en ese lugar, ellos hoy existen.
El organismo envejece, esto es, va sufriendo la acción del tiempo y va transformando sus características y posibilidades, pero también es cierto que tanto las características como las posibilidades son recogidas por el entorno social para fijar pautas, y dictaminar qué puede y qué no puede, qué debe y qué no debe hacer una persona a la que llama “vieja”.
Auque los viejos no son culpados de que los años los hayan pisado, la mayoría de ellos se sienten marginados de la vida y condenados únicamente a subsistir.
Ante el rostro arrugado del anciano abuelo, del anciano vecino, del anciano vecino que vi hoy caminando lento por la plaza, nosotros los jóvenes vemos, mejor dicho no vemos lo que en realidad ellos muestran; detrás de cada rostro arruado hay mucha sabiduría, experiencia, que merece ser reconocida.
Por que será que la vejez se convierte en el rostro mas temido… será que con sus arrugas y ese cansancio en su mirada, nos atemorizan tanto que no queremos ni pensar que algún día seremos nosotros quienes estaremos en su lugar… estaría bueno meditar sobre esto.
Es fácil no ponerse a pensar que el día de mañana, seremos nosotros los que recibiremos esas miradas acosadoras de los jóvenes, talvez será que no queremos ver ese espejo que nos esta mostrando nuestro propio futuro, es por eso que muchas veces no queremos detenernos a pensar en esto, ellos, los ancianos se merecen respeto.
Ahora todos opinan que, la juventud y la madurez, son etapas que debamos aprovechar al máximo, pero no nos dejemos llevar por ese pensamiento consumista, la vejez es la etapa en que uno puede apreciar lo que en su juventud construyo, su familia, por eso es que estoy de acuerdo en que el mejor lugar para que un viejo viva sus últimos años, es con su familia.
La ancianidad, debería ocupar, entre los familiares y el medio donde viven, un ámbito propio y personalizado, brindándoles recursos para un reconocimiento de sus posibilidades, deseos y necesidades.

La sociedad con sus prejuicios, sus mandatos, sus estereotipos, sus normas, sus ideales y sus sanciones, pesa sobre todos los sujetos en el sentido de controlar la capacidad para el hacer, para la producción. Con ello condiciona (o empuja) al adulto mayor, hacia una más rápida declinación.
Es como si constantemente le estuviera señalando que hay un punto final más cercano al que tiene que ir adecuándose. Se le suele aconsejar que “descanse”, que “no se agite”, que “ya hizo bastante y ahora tiene que dejar que otros hagan por él”. De algún modo, se pretende transformarlo en un ser dependiente, en un inválido, aunque este resultado, cuando ocurre, sea lo contrario de lo que, en realidad, se deseaba. Tampoco se tienen en cuenta las repercusiones internas que tienen éstas “amorosas” recomendaciones.
Por lo tanto, habría que ver a la vejez o al adulto mayor como una etapa más de la vida, no como una enfermedad, saber que la vejez no es sinónima de decrepitud y deterioro, sino que puede ser una etapa lúcida y rica del ciclo vital. En la mayoría de los casos, el adulto mayor sano quiere dar protección más que recibirla y, lejos de esperar pasivamente la muerte, lo que desea es seguir emprendiendo y produciendo nuevas realizaciones, no importa si llegan a completarse o quedan inconclusas, lo importante es el proceso en que el sujeto puede embarcarse, más allá de si puede concluirlo satisfactoriamente o no.

Mariana Elizabeth Araoz 5to 3ra

miércoles, junio 10, 2009

LA SOMBRA DEL LUNES

Aunque sobren los pesares, para todos sigue siendo una alegría la llegada del viernes a la noche. Alegría que no es escandalosa sino profunda e inconfundible y estalla apenas suena el timbre de salida, dándonos la sensación de goce, hasta se podría decir que cura las enfermedades de la semana. Después de cinco días aguantando a los profes, levantándonos temprano, escuchando sermones, acercarnos al sábado es un alivio total.
Tenemos que reconocer que la mayoría de nosotros no ocupa o aprovecha el fin de semana para acercarse a Dios, ir a misa u otras cuestiones religiosas, sino que lo tomamos como una habitual y tranquila celebración, a la que se le da poder sobre todo. Un poder que termina con todos los dolores de la semana.
Mientras pasan esos cinco días llenos de obligaciones, horarios que cumplir, horas de estudio y otras tareas pesadas, la llegada del viernes pareciera que nos reconfortara, para terminar esa horrible y cansadora semana. Apenas se esconde el sol, empezamos a sentir una sensación de alegría que pareciera, no tuviera fin.
Después de una semana de sufrimiento solo para contentar a nuestros viejos, creemos sentir un alivio inexplicable.
Al pasar el viernes, llegan las imparables ganas de salir con amigos para, por cuarenta y ocho horas y aunque a medias, olvidarnos que el domingo a la tarde se terminara la ilusión de la alegría eterna.
Mientras se asoma la sombra del lunes, nos ponemos a meditar recordando la salida con amigos del sábado y el asadito familiar del domingo. Pero también nos ponemos a pensar en volver a la pesada rutina de lunes a viernes y eso nos hace poner depresivos y cansados. Es estresante sólo el hecho de darnos cuenta que estos días pasaron volando y que hay que esperar otra eternidad para el siguiente fin de semana.
Lamentablemente esta peste de hacer los deberes y cumplir con las responsabilidades nos perseguirá toda la vida y es peor con el paso del tiempo.
Lo único que nos queda por hacer es resignarnos y disfrutar al máximo todos los fines de semana que tengamos porque las obligaciones y responsabilidades siempre van a formar parte de nuestras vidas.

Fernanda Bonini y Agostina Petracchini

“Dos días de libertad, cinco días de castigo”

Viernes a la noche, el reloj marca las nueve, lo que significa que el trabajo y los compromisos de la semana han terminado o por lo menos nos dan un descanso.
Salgo del lugar que me encierra en responsabilidades por cinco interminables días y mi cuerpo empieza a sentir una extraña sensación, mi alma se libera y esa libertad se apodera de mí.
Creo ser completamente libre aunque no dejo de pensar que es temporal y solo durara 48 horas, pero era de esperarse porque en la vida no todo es felicidad y alegría. Ahora solo me queda deshacerme de los últimos rasgos de esa dolorosa semana y dejar que mis horas se llenen de regocijo y satisfacción.
Las horas pasan y el fin de semana se convierte en lo más esencial de mi vida, en lo más esperado, en momentos de cambio, en momentos en los que puedo ser yo, momentos que me llenan de libertad y me hacen olvidar que existe lo correcto.
Mi mente se siente totalmente libre de presiones, hasta que de un momento a otro todo empieza a pintar de otro color y entro en razón, el final de lo que tanto esperé empieza a llegar.
Domingo a la tarde el reloj marca las seis, llega el final de lo que tanto nos hizo felices, y no puedo evitar sentirme desconforme y descontenta con las horas de descanso y felicidad que por un momento nos sacó del infierno para tocar el cielo con las manos. Disconforme porque se acabó como agua entre los dedos, descontenta por que pude haber hecho y disfrutado más de lo que hice.
Pero como dice Fabiana Cantilo en unas de sus canciones “NADA ES PARA SIEMPRE” y llegó el momento en que la joda se termina, en que despertamos del maravilloso sueño para entrar en razón y darnos cuenta que al día siguiente todo volverá a ser como todos los lunes.
Pero hay que reconocer que la esperanza de que el fin de semana algún día sea interminable es lo que nos ayuda a superar semana tras semana.
En conclusión, querido lector, aunque lo rutinario nos parezca detestable hay que tener en cuenta que cada momento de felicidad hay que pagarlo con dos de tristeza, sino, no habría motivos para sonreír y no existiría el momento alegre si siempre lo viviéramos.
Marcela Quipildor ,Fabiola Amador 5°3°

martes, junio 02, 2009

LA OSCURIDAD DEL LUNES

RAMOS CRISTIAN Y LOPEZ MARTIN 5º3º


A pesar de todos nuestros problemas, nadie deja de esperar con ansias a que llegue la noche del viernes. Aunque en el último tramo de la semana estemos completamente exhaustos y hagamos las cosas “como venga”, la presencia de la noche del viernes nos brinda nuevas fuerzas y un franco suspiro de placer.
Tras cinco días de estudiar, o de aparentar que lo hacmeos, y de creer que la cabeza nos va a estallar, uno se siente como un héroe después de llegar al final de la odisea de sobrevivir la semana; se podría decir que ese instante nos brinda una sensación similar, aunque momentánea, a estar en el paraíso, ya que, por un momento, nuestros problemas parecieran no existir.
Podríamos afirmar que el júbilo del viernes a la noche recuerda a eventos tan importantes como la fiesta de fin de año, nuestros cumpleaños, un Boca-River o ver tropezar a un profesor, entre otros acontecimientos que nos hacen sentir bien y relajados.
Es por eso que consideramos el viernes a la noche como un instante de triunfo y euforia y logramos darnos cuenta del valor que tiene el tiempo en el cual pasamos de la rutinarias horas de clases y sermones (que sentimos que poco a poco nos van matando), a una experiencia completamente distinta, el momento de revancha, de despreocupación, de fiestas y de dormir hasta las dos de la tarde.
Es así como después de lograr cumplir con la semana, esquivando nuestras obligaciones, creemos recuperar, mientras suena el timbre de la salida, eso inigualable atmósfera que ofrece el fin de semana.
Pero con el viernes que se va, también pasan las cuarenta y ochos horas de libertad, y llega el domingo a la tardecita, donde se desvanece totalmente la idea de estar sin preocupación, acercándose a la oscuridad del lunes, lo cual no es para nada un dolor, ni un temblar, ni tristeza. Tampoco es un desánimo ¡Tanto va a ser!
Nos acercamos poco a poco al lunes, decíamos, y se nos rompe nuestra torre de sueños, el famoso viernes de planificación de qué hacer, la onda del salir del sábado y la resaca del domingo hasta la tarde. Allí es cuando sentimos un gran peso acompañando de un quejido de bronca por volver a nuestra rutina de los lunes en adelante.
Las perspectivas del lunes nos lleva a que no podamos escapar de la maldición del paso del tiempo y a que nos demos cuenta de que el respiro de total despreocupación ha terminado, provocándonos un día problemático. Ante esto no hay nada que pueda detener aquel mambo.
A pesar de todo, siempre tuvimos en mente que cuando terminemos el colegio se acabará la maldición de los lunes, pero nos dimos cuenta de que esto no es así, porque tenemos que elegir nuestro rumbo a la vida nueva, ya sea estudiar una carrera o elegir un trabajo. Pero todo esto nos implica levantarse temprano, tener en mente de que tenés que ir al colegio o tenés que llegar temprano al trabajo o si no te lo quitan.
A nosotros nos parece que el hechizo del lunes se acabará cuando nos jubilemos, ya que sólo en ese momento (y tal vez) no tendremos en mente ese pensamiento de cargar con obligaciones que cumplir.

El castigo tiene cinco días

Mónica Nieva, Maria Tapia 5°3°

Los cinco días de oscuridad forman parte de nosotros cuando empezamos a estudiar. Estos infelices días que parecen ser una cárcel para los jóvenes, quienes rogamos a todos los santos (que lamentablemente no hacen milagros) para que llegue el viernes a la noche, y con él esa alegría de tranquilidad cuando se van los últimos compromisos escolares y se festeja la llegada del fin de semana con un alivio y suspiro de goce. Aparenta ser, que en los últimos años, el deseo del descanso juvenil ha crecido mucho. Tras cinco días de lucha en los que el estudio se abusa de nosotros, nos impacienta que se van acercando los segundos para que sea sábado porque queremos que llegue ya.
No es feo decir que la felicidad del fin de semana nos va a divertir tanto sino que la alegría es que nadie se pierda el placer de ir a una joda para que los días de cárcel no sean siete.
Aclaramos que los viernes a la noche es una manera de divertirnos y no andar como esclavos del estudio, y que tan solo es un analgésico que nos cura de la depresión que causa el cole.
La sensación que da el viernes a la noche es como la que da la llegada del año nuevo, la cual es muy sagrado para los jóvenes, igual que cuando los ancianos esperan los domingos para ir a misa.
Este esperado viernes a la noche es un gran alivio al que se le acercan horas de estudio, que nos vuelven a marginar otra vez por otros cinco días.
En toda la hermosa diversión siempre hay una oveja negra que nos arruina algo, en este caso es el anochecer del domingo que nos deprime, sabiendo que estamos a horas del lunes y volvemos a una cárcel que nos vuelve a atrapar otra vez.
A medida que nos acercamos a la entrada de la cárcel, sentimos que nos ha faltado el tiempo para cumplir con las cosas que queríamos hacer en realidad. Toda la inexplicable diversión que vivimos el viernes a la noche y el sábado, lo envolvió el domingo en el hermoso anochecer.
Aunque hagamos lo que queramos para no notar que la sombra del castigo se nos acerca, de todos modos esta nos va a atrapar.
La mirada del lunes arrastra lo que no pudimos vencer nuevamente y aquellos dos días en que teníamos empleados y disfrutábamos “la joda loca” se nos volvieron a ir.
En conclusión, nosotros los pibes no somos los únicos que sufrimos en la reciente llegada de los cinco días, sino también los grandes, digo los grandes de edad.

BENDITO SEA EL VIERNES

Muchos de nosotros gozamos y aprovechamos la felicidad del viernes por la noche. Alegría que empieza a dar una colorida apariencia al fin de semana.
Después de esos largos cinco días de cansancios, amarguras y problemas que no parecen tener fin y tener frente a nosotros el viernes, no puede ser menos que un alivio.
El corazón comienza a tener un perfecto funcionamiento, el cuerpo toma un breve descanso, la mente se despeja de las preocupaciones y el alma toma un respiro profundo, con un solo objetivo, llenarse nuevamente con aventuras y experiencias inolvidables.
Por eso estos días de alivio tratamos de aprovecharlos al máximo y así entramos en el paraíso terrenal, que nos invita a planear fiestas, irnos de viaje o pasar un rato con amigos.
Pero primero, antes de todo esto, tenemos que cumplir el séptimo mandamiento de nuestro misericordioso Dios, honrando a nuestros padres para que nuestros días se alarguen y el fin de semana sea santificado.
Y hasta que el mandamiento se cumple haciéndonos los buenos hijos, al pedir plata , dar explicaciones y obedecer cuando nos mandan a dormir, el santo viernes se pasa y nuestro primer proyecto se destruye, pero las ilusiones siguen, falta el sábado todavía.
En nuestro sueño imaginamos recuperar el ambiente que planeamos el día anterior con la esperanza que ya tenemos parte de la plata “aunque sea para el bondi nos alcanza”.
Decir que el sábado pasa volando no es una exageración y los castillos que construimos durante la semana se van cayendo a medida que las horas pasan.
La tristeza que provoca hacer las tareas el sábado y el domingo, es realmente angustiante. La nubecita que se acerca anunciando el lunes, que cubre nuestro maravilloso día soleado.
Y así, la intranquilidad vuelve y aquel sueño se evapora, solo queda el consuelo de que siempre habrá fines de semana y, por lo tanto una oportunidad que llega cada siete días. En consecuencia es bueno saber que esos “viernes” no hay que dar rodeos, vueltas, ni explicaciones, porque así como dice la Bersuit “el tiempo no para”. Dulce Colque
5°3°IEM

LUNES OTRA VEZ

¡Qué bueno es recordar esos buenos viernes a la tarde después del cole! Recordar su confortante y profunda brisa que nos alivia la mente y el cuerpo para disfrutar de un fin de semana a nuestra manera.Recordar, que sentir el fin de semana cerca nos trae a la mente buenos recuerdos, como el ansioso día de nuestro cumpleaños, el bello 21 de septiembre, las inconfundibles 7 de la tarde y tantos otros momentos que nos enloquecen de placer.
Imagínense que después de remar cinco días en un monton de olas de obligaciones que nos ahogan, no hay nada mejor que sentir la mano de un sábado que nos ayuda a salir a flote.
Así nos acordamos también de nosotros mismos llegando a casa abatidos y cansados luego de un lunes a viernes ruidoso y agotador para nuestro gusto.Un lunes a viernes lleno de eso que menos nos gusta hacer: tareas. Pero, al parecer. No somos los únicos que pasamos por esta tortura, también están los mayores, que padecen de igual forma que nosotros, que si no es porque laburaron hasta tarde, es porque madrugaron muy temprano por culpa de sus amados jefes que no aflojan con mantenerlos ocupados, y ellos, con más inteligencia que ganas tiran por no aflojar y aflojan por no cortar ¿o acaso nun ca vimos a nuestros padres llegar del trabajo agotados? O peor aún ¿nunca los oímos renegar porque esa noche deben trabajar hasta tarde y mientras reniegan se acuerdan de la madre de su jefe?. Siendo así me corrijo, no somos los únicos que padecemos el mal del lunes a viernes.
Luego llega el sábado, con aires de jóven y cara alegre para recordarnos que para olvidar los cinco días anteriores todavía hay 48 horas.
Por eso muchos creen que el fin de semana se compara a un analgésico muy poderoso que puede curar todo.
Es así como el sábado llega en medio de un chaparrón y se aleja en un cálido verano.
Mientras el sábado nos va soltando, se acerca el típico domingo, siempre igual: tranquilo, familiar y un tanto religioso. Hasta ahí nada mal, pero tenía que ser que con todo lo bueno algo malo llega y la desgracia de un domingo a medias no es poca. Porque apenas la aguja del reloj apunta a las seis de la tarde, una sensación de malestar se apodera de nosotros. Hablo de la muy misteriosa y maldita(por no decir otra cosa)sombra del lunes, que por su culpa se espantan nuestros sueños y fantasías, se espanta parte de las seis mejores horas del día, especialmente las 7 de la tarde, se espanta el perfume de la primavera, los regalos de nuestro cumpleaños y la arena de las vacaciones. Es como que llega un camión y se lleva el cielo, las nubes, las flores, el sol, las estrellas, el mar, etc.
Realmente es misteriosa la sensación del domingo a la tarde, es una mezcla de angustia, desaliento, preocupación, soledad, depresión, en fin…de todo un poco.Una sensación que nos ataca a todos y a pesar de negarla o hacer mil cosas para evadirla, nos atrapa antes que nos demos cuenta. Eso es lo peor de todo.
Luego de un largo y exhausto pensar, creo que todos sentimos esa horrible impresión, porque el lunes lleva el peso de toda la semana, es la puerta de entrada al infierno, a los días comunes, a la carga pesada, a los días de largo penar.
Por eso, el domingo por la tarde solo nos queda resignarnos y lamentar muy profundamente que al otro día es lunes otra vez.
Claudia Del Basso

LAS MIL FORMAS DE HABLAR ADOLESCENTE.

Como todos sabemos, nosotros los adolecentes tenemos mil formas de expresarnos, ya sea correctamente o no.
Además, nuestra manera de hablar es reconocida por los adultos, ya que estos la utilizaran para burlarse o simplemente porque está a la moda o, la critican, por así decirlo. Y dentro de ese grupo en el que todos se ponen de acuerdo, el tono dominante suele ser de desprecio.
Platón oyó a muchos aspirantes al ingresar en su academia. Este recomendaba que los hombres menores de 30 años no se los tomara en serio. Y Séneca, alarmado por el habla de los soldados de lejanos barrios romanos, sugería a la muchachada que no dejen “el buen” latín por el riesgo de perder la buena cultura y abrir paso a una mala forma de expresión.
De modo que, si bien son muchos los adultos que critican nuestra forma de hablar, se puede captar que no son muchas las diferencias entre nuestra jerga y su idioma.
Hubo y hay sin embargo unos pocos que decidieron aceptar nuestra forma de hablar dejando de lado la crítica arrogante. Esas personas a las que me refiero fueron alguna vez adolecentes y saben y entienden porque nosotros tenemos esa manera de expresarnos, aunque no compartan ya nuestra onda.
Seguramente los adultos en alguna oportunidad se preguntaron qué corno quiere decir lo que intentamos expresar con palabras que tienen doble significado o palabras que expresan lo contrario de lo que se dice, todo depende del tono de voz que utilizamos. Por ejemplo una persona que es fuerte y dominante, es un “groso”.
Una acción incorrecta donde una persona comete ciertas actitudes, que son despreciables para otros, es un “zarpado”.
Cuando pasa una chica voluptuosa, que se caracteriza por sus dotes de belleza, decimos “está fuerte la mina” o que “se parte”.
La era de los años ochenta se ha deteriorado y en estos locos comienzos del siglo XXI hace falta decir “una banda” para no decir un millón de años que pasaron.
Personas que están en la onda de lo retro, lo antiguo están locos!!!
Como también por afecto o simple confianza, a una persona no lo llamamos por su nombre sino como “boludo”. Bueno, prácticamente decimos “bolu”, para resumir.
Este reino del doble sentido y del contrasentido que nosotros empleamos para reflejar los sentimientos de ternura, pena o solidaridad se vale muchas veces de la imprecisión y la irregularidad.
Los adultos se preguntaron también donde hemos crecido por la jerga que tenemos, o quienes los enseñaron a recorrer ese camino, que incluimos en la charla, canciones, o en la intimidad.
Basta solo con echar el ojo un tiempo atrás cuando en la mal parida década del ´80, en la época del la dictadura militar, cuando todos se callaban u ocultaban sus opiniones, se aprendió desde pendejos que cuando hablan los gobernantes hay que entender lo contrario de lo que dicen. Por ejemplo se asegura que estamos en perfecta paz es porque se han llenado los cementerios de cadáveres clandestinos y abarratado las cárceles de disidentes.
Si afirman que no hay crisis es porque las tensiones coinciden con el desborde incontrolado.
Se aseguran que se acabo el tiempo de las promesas y palabras en peso el tiempo de los hechos es porque el chamuyo de estos, se alargara aun todavía más.
Es entonces en este estado, en este raro reino de revés donde los adolecentes hemos aprendido a hablar como hablamos y hemos aprendido de las enseñanzas que nos otorgaron el propio régimen.
Seguimos el ejemplo de los adultos, sabemos recurrir a la jerga para ocultar lo que hacemos y disimular lo que sentimos.
Cecilia Barboza, Delicia Soruco 5°3°

miércoles, mayo 27, 2009

Reescritura de un ensayo

Reescritura de un ensayo
Siempre que uno se acerca a una clase de texto novedosa, se enfrenta al desafío de aprender un estilo, una manera de composición, una estructura, una manera especial de utilizar el lenguaje. La mejor forma de aprender tipos textuales como el ensayo, que tienen una gran complejidad, es leer algunos "textos modelos" de circulación real. En la materia, este año, les acercamos a los chicos algunos ensayos de Santiago Kovadloff seleccionados del libro La nueva ignorancia (Bs.As. EMECÉ: 2001) El trabajo de lectura significó realizar una serie de actividades tendientes a la construcción de un sentido, pero también, una reflexión acerca de las características de la escritura ensayística. Aprendimos así algunos giros del lenguaje propios del género, como la ironía, el sarcasmo, la metáfora y la hipérbole. Pero además de la reflexión y el reconocimiento, dimos un paso más: reescribir los textos fuentes, para apropiarnos de esa manera especial de la comunicación llamada ensayo. Tomando las ideas de Kovadloff, cada chico de quinto año, trabajó para escribir un nuevo texto, pensando en un destinatario específico: adolescentes. Desde allí se replanteó la escritura, se produjeron nuevas textualidades que ahora compartimos.


Sergio y Roxana

¿Por qué un lunes?

Al fin viernes, después de una semana de estudios, notas bajas, altas deportes, trabajos, esfuerzos y levantarse temprano, llega “el fin de semana”, “nuestro fin de semana”, “El Sr. FIN DE SEMANA”. Comenzamos el viernes por la noche con amigos, amigas, primos, vecinos, los chicos del club y hasta el amigo de un amigo…, seguimos con una secuencia de inactividades durante el sábado. Algunos se quedan a realizar tareas, trabajos de hijos, pasarlo bien y otros -como es mi caso- nos quedamos a descansar para la última noche y madrugada del domingo, donde se puede ver con gran apreciación la cantidad de personas que salen y se divierten.
Pero, después de tantas alabanzas, llega ese día… el comienzo del fin… el inesquivable lunes…pero ¿Por qué?¡?¡?¡? Simplemente porque nada es para siempre, porque no existe otro día entre el domingo y el lunes, porque, como dice La Biblia, “él apareció y le pisó la cabeza”…
Y por qué no seguir el ejemplo de la propaganda de la cerveza de Quilmes y poner un día más en la semana, el famoso día Osvaldo: 3 días de descanso y 5 de esfuerzos.-negocio redondo-. Sin embargo, no deja de ser una idea ridícula, ya que esta sociedad está acostumbrada a unas 48 horas de relax, esos 2880 minutos de estar rascándoselas, pequeños 172.800 segundos de tiempo, porque para algunos es una miseria.
Pero ya es irremediable: el lunes, ese bendito día que nos dice “prepárate para la semana que se te viene”. Cuando te toca la puerta, ya sea que estemos en Inglaterra, EE UU. O comiendo arroz en China, nos dan ganas de tirar todo por la ventana pero lamentablemente está el sol mañanero que nos dice –“no me importa lo que hagas, ya es lunes”-.
A pesar de todo eso no sé qué sería la semana sin ese día, por algo está. Como dice Gorosito:”no importan los resultados, hay que seguir trabajando y dándole duro”.
Carlos Farfan Vacherand 5º 1º

¿Dónde encaja?

Cuando prendemos la tele, nos vemos bombardeados por innumerables propagandas de numerosos productos, que nos los intentan vender: Perfumes, autos sopas, caldos, yogures, cremas, tinturas, lápices labiales, máscaras de pestañas, shampoo, viajes, celulares, reproductores de música, etc.
Cuando damos vuelta la página de una revista o diario: más productos. Cuando cruzamos la calle, en un cartel, hay más.
En una sociedad consumista como es la nuestra, es muy fácil quedar influenciados por las cosas que nos intentan vender y en la manera en que lo hacen. Tal vez no es tan fuerte como para salir corriendo a comprar estos productos, pero nos queda algo de lo que vemos.
Una mujer delgada linda y muy joven se rocía un perfume. Varios jóvenes adolescentes bailan la música de su celular. Un hombre misterioso, de menos de 40 años, se sube a un auto super veloz. Una mujer joven y feliz cocina en su casa y sirve fideos a su joven familia. Un grupo de hombres, de menos de treinta, disfrutan de su cerveza preferida en un boliche. Una mujer muy linda, de cuatro décadas, delgada, sin ninguna arruga en su rostro promociona la crema que ella usa y que combate los 7 signos de envejecimiento; se la ve contenta, exitosa e importante.
De todo esto… ¿Qué nos queda?... ¿Qué es la vejez? ¿Dónde encaja?

Hace bastante tiempo los escandinavos, se quitaban la vida voluntariamente cuando su condición física no daba más para dar batalla. En esa época, en resumen, la vejez era temida, ya que no tenía lugar, la vejez era sinónimo de inutilidad y muerte.
Como dije, eso fue hace bastante tiempo, sin embrago en la actualidad, el concepto de vejez no ha cambiado demasiado. Es verdad que ya no existe el concepto de “no puedo usar la espada, y por eso me mato”, pero un sentimiento parecido aún persiste.
Es lamentable que a una persona, a pesar de haber trabajado toda su vida, no le alcance para pagar sus remedios, que no pueda salir cómoda a la calle, que no la respeten, que la sociedad la margine, que su familia la margine, cuando años atrás era la principal protagonista de la sociedad. Eso es lo que sucede con los denominados “viejos”, ya que ahora, en su vejez, se limitan involuntariamente al simple y triste hecho de sólo sobrevivir.
Cuando la juventud, la pasión, y el alto rendimiento físico se pierden, nos quedamos con la idea de que la vejez no es más que el resto, lo que sobra, los días después de los buenos tiempos. Pero no es así.
La vejez es una nueva etapa y, como cualquier otra, viene acompañada de toda una nueva identidad. Un nuevo cuerpo, nuevas responsabilidades, nuevos sentimientos, nuevos desafíos. Eso mismo pasa con la niñez, la adolescencia, la juventud y la adultez.
¿Pero que escuchamos hoy? “yo soy joven, disfruto y hago lo que quiero”. Esto no es algo raro para nuestros oídos. De aquel sentimiento común de la juventud, se encuentra la verdadera pesadez de la vejez.
“Quiero ser un pendejo, aunque me vuelva viejo” cantan los Auténticos Decadentes. Y cada “pendejo” (joven) argentino, desde el norte hasta el sur, canta a coro.
No tengo ningún problema con ponerme viejo, siempre y cuando sea un pendejo, sienta la adrenalina todos los días de mi vida, es en resumen, lo que recita la canción.
No es el hecho de ser viejo, si no de no ser joven, de haberlo sido y de no volver a serlo.
En esta sociedad en donde la ambición del hombre le ha otorgado tener el control de casi todo, él mismo, se ve desafiado, y al mismo tiempo atemorizado por el punto en el que su satisfacción se frenará y su poder se vea limitado.
Repulsión, marginación es lo que recibe la vejez, y los que han entrado en esta etapa, ya que ellos, son el espejo maldito de esta sociedad que quiere ser joven para siempre.
Así que, ¿donde encajan nuestros ancianos en esta sociedad con miedo a la vejez? Es como si no tuviera lugar.
Marginados, encerrados en sus casas, o en los geriátricos a donde sus hijos los llevan, a donde la sociedad los lleva. Incomprendidos, terminan sus días como si la vejez fuera sinónimo de muerte, sin disfrutar de lo que esta etapa le ofrece. Años de vida, experiencias incontables. No hay nada de malo con compartir y aconsejar a los descendientes de las maravillas de la vida. No hay un por qué para dar razón a la marginación, todos juntos ayudándonos podemos vivir. Pero, sin embargo, nadie los escucha, y es más, hasta se los esconde.
Emilse Mendez 5º 1º IEM

Los prejuicios sobre la vejez

En otras épocas, en pueblos remotos, las personas que no se consideraban útiles para la sociedad. (niños deformes, ancianos, etc.), eran asesinados o ellos mismos se suicidaban, con el tiempo, estas ideas populares, por fortuna, fueron modificadas por otras menos terribles. En primer lugar, ser viejo no es sinónimo de estar enfermo o necesariamente triste, pero con frecuencia se considera normal un descenso del estado de ánimo, porque esta etapa representa , para la persona que ha alcanzado la vejez, que ya no le es útil a la comunidad , que se lo debe apartar de la sociedad ya que allí toman importancia los jóvenes y los adultos por pertenecer a la vida productiva ;por eso una persona que está empezando el proceso de envejecimiento debe estar preparada para aceptar el hecho de que uno es responsable de la propia vida; que se le debe sacar el mayor provecho posible a esos años ; y que el envejecimiento es un proceso dinámico , gradual , natural e inevitable, caracterizado por la multiplicidad de pérdidas y la lucha constante por llevar una vida normal a pesar de las actitudes negativas.
La realidad es que no estar preparado para enfrentar la vejez, hace que el sujeto pierda interés por los objetivos y las actividades que le posibilitan interacción social, llevándolo a aislarse.
Si bien en nuestra sociedad circulan ideas erróneas acerca del envejecer y de la vejez, funcionando como mitos y prejuicios, para la inserción del adulto; En algunos lugares se considera que los ancianos son las personas que tienen más sabiduría y no pierden su productividad, tal es el caso de don Humberto, un señor de 90 años que sigue viviendo su vida tal y como lo hacía cuando tenía 50: maneja, sigue al frente de su propio negocio, viaja y lleva personalmente sus cuentas de gastos. Este ejemplo nos hace dar cuenta de lo poco que valoramos a esas personas y que además no las tenemos en cuenta cuando necesitan cubrir sus necesidades básicas, o cuando necesitan afecto , etc. Es decir, no los apoyamos de la manera debida.
¿Qué nos pasa como grupo humano que no podemos ver que nuestros mayores representan la sabiduría y los valores necesarios para que la sociedad se desarrolle?
Es decir, en muchas partes del mundo la capacidad de razonamiento de los seres humanos se ha basado en algo meramente superficial y consumista en todos los aspectos, y el estar a la altura de ellos es cada vez más difícil y no se centra en un desarrollo para la sociedad, sino en un prejuicio para aquellas personas que no cumplen con los requisitos establecidos, esto nos lleva a entender lo importante que sería valorar a los ancianos por su sabiduría y por todo lo que contribuyen, por medio de la comprensión y la ayuda que ellos requieren sin mostrarles indiferencia alguna. Pero para empezar a cambiar la situación que afecta a millones de personas es necesario cambiar nuestro punto de vista, entendiendo que esta etapa es un proceso de continuo crecimiento intelectual, emocional y psicológico, en el que se hace un resumen de lo vivido hasta el momento y que, como toda etapa en la vida, requiere de apoyo.

Carolina Zelaya 5° 1°

Si alguna vez seremos viejos..

Si todos alguna vez seremos viejos, por qué menospreciamos a las personas ancianas, o tratamos de deshacernos de ellas, mandándolas a un a un asilo… Por eso, como dice el dicho “no hagas lo que no te gusta que te hagan”. Nosotros alguna vez llegaremos a ser viejos y entonces no vamos a querer que nos menosprecien o manden a un asilo, sino que querremos nuestro lugar propio y personalizado.
Muchas veces en la vejez ajena, se odia la asechanza de la propia y nos imaginamos cruzando la calle con alguien al lado que nos esté ayudando o quizás en una silla de ruedas, o que estemos enfermos y con muchos dolores.
Como se dice, hay diferentes etapas de la vida, como en la adolescencia donde se jode y se disfruta a full; la madurez donde se trata de organizar la vida y la vejez donde se prepara para el “gran viaje”, viviendo cada día como si fuera el último, pero algunas veces no es posible para algunos viejitos porque están muy enfermos y no pueden hacer casi nada. Es por eso que ellos tienen que tener su lugar y muchas veces le hace mal estar con jóvenes y adultos, porque están en una etapa diferente y se los trata como si fueran histéricos o idiotas, pero no es así sino que están viviendo un momento de su vida de nuevas experiencias.
Alejandra Aguilar 5to 1ra

Lenguaje solo apto para jóvenes

Los jóvenes siempre han tenido su manera de hablar, diferente a la de los adultos y por eso siempre fueron criticados. Los adultos dicen que arruinan el lenguaje y que eso no va a cambiar nunca.
Incluso esta situación sucede hace miles de años atrás. Grandes filósofos, como por ejemplo: Platón y Séneca notaban que el lenguaje de los adolescentes era muy diferente a su tradicional latín. Miles de años mas tarde, “este lenguaje” siguió siendo notable, Richelieu quiso “evitarlo” construyendo una academia de Idiomas, para que los jóvenes se adapten a su tradicional francés.
Las personas mayores no toleran esta lengua; pero por suerte hubo y hay gente que no se olvidó que también fue joven y que aceptó esta forma de expresión. Pero hoy, sin embargo, hay personas que no aceptan esta forma de hablar.
Los adolescentes tienen diferentes maneras de hablar y de expresarse: quieren decir algo y hacer algo pero hacen todo lo contrario, porque piensan que hacer algo bueno es algo malo.
Muchos se preguntan quiénes les enseñaron hablar de esta manera: la nueva moda, su forma de vestir o sus mismas cosas íntimas, qué es lo que quieren decirnos con todo esto.
Muchas personas, le echan la culpa a los gobernadores, los adolescentes desde niños aprendieron a que, cuando los gobernadores hablan no hay que darles importancia a lo que dicen porque todo es mentira, los chicos con no más de veinte años saben que este país es una miseria, que ser civiles es un delito o que los va a llevar a la cárcel o la muerte, estos jóvenes son los que callan por que hablar para ellos es una pérdida de tiempo porque nadie los escucha. Hablar o comunicarnos con los chicos de esta época es muy difícil porque parece que no hay que decir francamente lo que somos y sentimos.
Ya llegará el momento en que esto cambie, quién sabe cuándo pero esperemos que algún día todo esté normal como tiene que ser, sin criticar a nadie y sin juzgar a nadie.
5to 1ra Anabel Ramos

LA VEJEZ, ¿UN ESTORBO?

Una familia tipo ¿ se hace cargo de un anciano ("de un abuelito")? ¿qué hace con él? si lo cuidan ¿cómo lo hacen?.
Ya en el siglo XXI, no se les da la misma importancia que en tiempos pasados, cuando los "viejos" eran considerados os sabios, se les preguntaba o se les pedía opinión sobre todo, desde cosas insignificantes tales como comprar un chicle o hasta cuándo terminar una guerra. Ése es el caso de los antiguos griegos, por ejemplo.
Pero ¡¡ojo!! no en todos lados es igual. En el caso de los orientales, como en Japón, los viejos siguen siendo los más sabios para la comunidad. Ellos todavía son los grandes maestros de las artes marciales y de la sabiduría. También cuando llegan a una cierta edad como a los ochenta, más o menos les compran terrenos en América u otros lados y los mandan allí ¡Sí, ya sé! a esto se lo puede tomar como una comodidad para ellos y también se puede agregar que al ser su país diminuto esto es una solución poblacional o también que este acto es como deshacerse de "un estorbo"; ustedes verán cómo lo toman.
Acá en Argentina, como en muchos lugares del mundo, ellos (los abuelitos) ya llegan a ser lamentablemente un "estorbo" y lo primero que se hace es mandarlos a un asilo y vaya uno a saber cómo se los trata ahí… Lo que sí sabemos es que no es de la mejor manera. Y esto ¿no nos preocupa? porque si nos ponemos a pensar gracias a los ancianos es que estamos aquí. Es cierto que hoy sabemos más cosas y que se fue transformando y haciendo más compleja la sociedad, pero sobre todo nos tiene que preocupar este asunto porque es probable que todos lleguemos a ser unos "viejitos"

CRISTIAN RAMON, 5to 1ra

La Vejez “Mal Verdadero”

Hay quienes sostienen que envejecer es una enfermedad, que tiene un “remedio” y que ellos lo encontrarán; no quiero dudar de esas personas porque quizás lo logren, pero de qué sirve toda la vida si no hay un momento donde puedes apreciar lo que hiciste con ella, los momentos de vergüenza, los de odio, los felices… De qué sirve llegar a viejo y decir “quiero terminar con esto” o “quiero volver a lo que era”.
En los últimos años, la vejez ha sido un problema que, si bien no todos querían enfrentar, todos trataron de hacerlo; usando cremas, masajes, operaciones, y si se quiere decir hasta dieron la vida por no padecer. Algunas personas sostienen que la vejez es el otoño de la vida y que al saber que entrás en ella se siente como si una oscuridad total te rodeara y no pudieras escapar para ningún lado, pero ¿por qué?; ¿Por qué no hay dónde escapar, si se puede enfrentar y vivirla como si fuera otra estación de la vida?
Pero, ¿qué comprende la vejez en sí?, sus rasgos son muy notorios (es por eso que se trata de borrarlos), las manchas de edad, la pérdida de cabello, de la vista, de coordinación, y -lo que ellos creen que afecta más- de los seres queridos. Sin embargo, nadie se da cuenta de lo más importante: qué se gana, en esta etapa además de las arrugas. Se gana sabiduría, se gana simpleza, carácter, se ganan recuerdos, recuerdos inolvidables de la vida, como aquel momento de su primer beso, de su primer auto, de su primera buena nota en el colegio, tantas cosas bellas para recordar y nos agobiamos pensando en que se avecina la muerte.
La Muerte, es el tema más tocado en el mundo, otra supuesta “enfermedad” para los científicos, y otro mal verdadero. Molesta saber que después de toda una vida de esfuerzo está la muerte, aun más saber que nadie volvió de ella y, por lo tanto, no se sabe qué nos espera. A mi parecer, la muerte es el fin, está rondando en todos los rincones posibles, debajo de la cama, en su próxima salida, esperándonos. Cuando éramos chicos nos asustaban con el fantasma de debajo de la cama, y la única forma de terminar con esto era ignorarlo; así y solo así se puede llegar a apreciar todo lo que hicimos y estamos por hacer.
Mal verdadero, bien enunciado, porque por tratar de evitarlo se puede perder todo, es importante enunciar estas palabras:
• “Por querer hacer lo que hacían, hacen más de lo que deberían” •
La vejez, es un mal para la gente que no lo disfruta, hay que aprovechar cada momento vivido y por vivir.

Álvaro Morales 5º 1º

DOMINGO A LA TARDE, PREOCUPACIÓN PUNZANTE

Se supone que debo escribir una introducción para este breve ensayo, por lo que voy a intentar tal cosa. Como un sabio proverbio,que aprendí a los ponchazos, lo dice : "Uno es esclavo de lo que habla y rey de lo que calla"; así que les pido disculpas de antemano si es que no escribo mucho.
A quién no le ha sucedido que por las vueltas de la vida , tiene un trabajo cansador, un jefe negrero o una gran mochila de responsabilidades a la que llamamos "colegio" y que, para desagrado de muchos, se renueva todos los lunes y termina los viernes, con la constante amenaza de volver a renovarse dentro de un breve lapso denominado "santo fin de semana" (es extraño, como damos categoría de "santo" a aquello que nos agrada y "maldito" a aquello que odiamos, somos verdaderos gallos de lata). Y ahí viene el tema de mi plagiada tesis: Debido a la gran exprimida que experimentamos durante esos cinco "malditos" días de trabajo, el paradisíaco fin de semana se nos presenta como una oportunidad para pegarnos una escapada o un desenchufarnos de la labor de todos los días.
Volviendo al tema central, seguramente, alguna vez usted debió vivir la horrible experiencia de pasar un fin de semana "bomba" y el domingo por la tarde, cuando el "solcito" (que durante la semana fue "ese sol de mierda") se empieza a despedir, cae sobre todos nosotros, como baldazo de agua, la maldición de la sombra del lunes (aún cuando ese lunes no debamos hacer nada) y sus cuatro compinches y se nos esfuma la felicidad, explota la "bomba" y nos hace bolsa, o en otras palabras (y más directo) caemos en la cuenta de que somos simples mortales en una lucha perdida contra el tiempo, en la que peleamos fanáticamente, sin remordimientos, actuando como tristes personajes en una trágica novela de la vida real. Porque no hay nada más que se pueda comparar con la angustia de la humanidad al saber que un día ya no estaremos en este mundo físico. Aún cuando se tenga fe en la espiritualidad, y en la "vida" después de la muerte, a todos, alguna vez nos atacó ese fantasma tan temido llamado "Duda Existencial".
Pero en fin, no nos asustemos, la sentencia de sufrir el domingo en la tarde los achaques de toda una semana, es más vieja que Matusalén. Cuando fui niña (sí, yo también pasé por esa etapa) no sufrí tanto los efectos de los domingos a la tarde. ¿Mi secreto?, no se preocupe señor lector, no es ninguna fórmula mágica, al contrario, es muy simple: todos los viernes a la tarde y los sábados a la mañana realizaba mis tareas escolares (y también durante la semana en algún intervalo libre). De esta manera, mis horas restantes libres me las pasaba haciendo lo que se me diera la regalada gana. Aún ahora, sigo utilizando la misma "técnica" (si es que llega a tener tal rango) con la secundaria, puesto que me facilita las cosas y paso tranquila los fines de semana, sin sufrir los efectos de la mísera sombra del lunes.
Se me pide más argumentos, pero creo que los que doy son suficientes para que usted, querido lector, comience a usar su croqueta y reflexione sobre su situación actual y busque una solución a su problema, ya que no podemos vivir de queja en queja, porque la vida es una y no se repite.
A forma de conclusión (debo respetar un modelo de ensayo, lamentable) puedo decir que las personas debemos aprender a fijarnos más en las cosas buenas de la vida y encontrar respuesta a los problemas con soluciones simples. De hecho que no podremos encontrar un antídoto contra esta "aplanadora sombra", pero tal vez, solo tal vez, se pueda descubrir un "calmante" a este dolor de cabeza que ataca a todos por igual, y quién sabe, algún día podamos convertirla en la "batiluz de lunes"

Ana Carolina Trigo, 5to 1ra

“El día más temido”

Aunque no lo creamos, se sigue notando en muchos de nosotros los adolescentes y adultos, la alegría que se siente al ver que va llegando el viernes a la noche. Esa alegría sin exageración, es correcta, moderada en su expresión pero profunda e inconfundible apenas se finaliza esa rutina de ir al colegio en los adolescentes, o cuando los adultos finalizan sus trabajos; y comienza verdaderamente el descanso, y así se percibe el suspiro del placer al llegar al agradable día del viernes. Tal vez no sea raro pensar en las ganas y la alegría de finalizar la semana del estudio, se siente un gran deseo encontrarse con nuestros amigos, con la familia, con esa paz que nos da orgullo para seguir viviendo. Hay gente que se conforma con pasar un tiempo, como un fin de semana, para descansar. Descansar quiere decir olvidar cosas, como las molestias que nos dejó la semana, la cual no pasa nunca, y eso a veces nos desespera.
Claro que también la felicidad del viernes a la noche se une con el descanso y la tranquilidad, con el ambiente festivo que tiene la noche del año nuevo, el cumpleaños de cada uno de nosotros, las horas antes a una fiesta, las cantidades de aniversarios y muchas otras celebraciones que, en forma individual, en pareja, o en grupo, nos marcan y afirman la identidad.
Entonces, aunque no lo veamos, tanto para nosotros los adolescentes, como para los adultos, el viernes a la noche es un momento indiscutible de ánimo muy importante para nosotros.
Con el viernes que se va, llega en suma la posibilidad de negar, por cuarenta y ocho horas, y aunque sea a medias, nuestro difícil estado de ser expulsados del paraíso, olvidado que el domingo a la tardecita se irá la ilusión de haberlo conseguido. Porque el domingo a la tarde, se lo quiera o no, se desmorona sobre nosotros la implacable sombra del lunes.
Todos nos preguntamos, ¿por qué no tenemos todos los días ese viernes a la noche?
Y a medida que se expande la sombra del lunes, se derriba en nosotros, como una torre de sueños, el mencionado entusiasmo del viernes por la noche, y el último descanso del fin de semana se evapora lentamente con el domingo, que es considerado un día festivo o feriado para la mayoría de los países del mundo y es parte del fin de semana.
El lunes para mí es un día más del calendario, pero muchas veces considero que no, ya que es un día pesado en todo sentido (tareas, colegio, etcétera). Para otros significa simplemente empezar de nuevo la rutina; para otros es el día de regresar a la “vida sana”, empezar una dieta y para muchos otros y como para mí, es sinónimo de mal humor, una realidad que hará que todas las actividades que emprendan ese día sean malas o salgan mal.
En mi adolescencia, sucede que al llegar el lunes siempre me pongo triste o malhumorada, al saber que tengo que regresar a la rutina del colegio, hacer tareas y demás.
Los que la perspectiva del lunes acarrea, en el caso que aquí importa, es la evidencia de que no hemos podido escapar a la punzante experiencia del transcurso del tiempo; que si creímos escabullirnos de él fue para terminar encalladas, al final de lo sucedido, ante su imbatible astucia, que el respiro de esa ilusión ha terminado, que las horas dejan de estar a nuestra merced para volver a ponernos a disposición de ellas. Y esto pasa si aún el lunes no nos causa ningún tipo de problema.
Concluyendo a todo esto, digo que entre todos debemos buscar una solución para eliminar esta sombra que nos trae el lunes.



Aída Mesías 5° 1

LOS ANCIANOS EL PASADO, EL PRESENTE Y ¿EL FUTURO

El hombre es un ser social. Nace, crece, se reproduce y muere dentro de una cultura determinada. En estos momentos se valora la juventud, el éxito, la belleza física, dejando a lado los valores fundamentales como la solidaridad, la comprensión la familia. Es necesario repensar y reflexionar acerca de esta modalidad de vida que no incluye a las personas mayores, por estar ellas fuera de los modelos existentes. Se subestima, por lo tanto, la etapa de la vejez, siendo ésta una etapa más. Los proyectos, los sueños que tenemos los jóvenes también están sostenidos por nuestros ancianos.
Considerar narcisistamente que siempre vamos a ser jóvenes, que la finitud no va a llegar a nosotros es negar una realidad concreta. Las diferencias nos enriquecen, o sea, que tener en cuenta la experiencia de cada etapa de la vida nos va a permitir crecer y aprender con más dignidad. Aceptar que la vejez llega como llega la niñez, la adolescencia y la madurez y que es una etapa más que vivir, es aceptar también que podemos proyectarnos en el tiempo y pensarnos como los posibles viejos que vamos a ser, sin abandonar, por esto, los sueños y los deseos de tener una buena calidad de vida. Los medios de comunicación y la cultura en general deben aportar información para evitar que las personas mayores se marginen, se frustren, sintiéndose despreciados, discriminados como si fuesen descartables, es decir, que ellos no sirven para nada. En cambio, los medios, con su poder de transmisión de ejemplos pueden decirnos y permitirnos que ellos, los viejos nos nutran con sus experiencias de vida y que nosotros les podamos transmitir nuestras vivencias y emociones .Es importante tener, como dice PICHON RIVIERE "una adaptación activa a la realidad, que nos permita desterrar conceptos que no contribuyen, e incorporar en cambio ideas y formas solidarias de convivencia".
Es importante también destacar y valorar a todas las personas mayores que en un momento de la vida contribuyeron a esta sociedad con su trabajo, sus estudios, sus oficios ,etc., ya que fueron ellos los que nos dejaron la huella y el ejemplo de la lucha por la propia subsistencia. El hecho de haber quedado fuera del sistema productivo, o sea, que ya no pueden ni deben trabajar, no justifica aislarlos, y mucho menos desvalorizarlos desacreditarlos, y subestimarlos porque siguen produciendo cultura, siguen con la llama encendida de la vida aunque ésta se esté desvaneciendo por razones naturales. Por eso podemos decir que el pilar de esta sociedad y la parte más importante son nuestros ancianos.

GONZALO OJEDA 5*1*

La otra etapa, la vejez

Algunos de los antiguos escandinavos creían que correspondía quitarse la vida llegando a cierta edad avanzada, puesto que los ancianos no se sentían tan capaces como alguna vez lo fueron. Ésta es una manera de identificar la vejez como la etapa para no hacer “nada”, y para que los demás, especialmente los adolescentes, vean a los viejos como una “escoba que no barre más” .
Pobres de los ancianos que se sienten mal al ver cómo son marginados y condenados en la mirada de otros. Y lo que es peor aún, algunos llegan a pensar que tienen razón e imaginan cómo sería el mundo si no existieran ellos. Bajo este marco de discordia surge la pelea de la vejez versus la adolescencia.
De un lado están los ancianos que muchas veces reniegan de los “nuevos tiempos y sus nuevos actores”, al no comprender sus nuevas costumbres , que muchas veces los dejan de lado y es así como sus rostros se van entristeciendo y apagando poco a poco pues su sabiduría es menos preciada ante “el avance” .
Este avance está lleno de tecnología y nuevas formas de comunicarse, de forma que ya nada parece “ser lo que era antes”. Los adolescentes están siempre buscando experimentar nuevas cosas, y por ello no ven necesaria la experiencia de los ancianos, pues estos últimos no vivieron bajo la nueva tecnología.
Hay quienes creen que tanto la madurez como la adolescencia son etapas que hay que disfrutar y aprovechar, reflexionando en lo profundas que son estas etapas y que no serán vividas reiteradas veces. Lo más razonable sería alentar en el anciano el interés por su propia vida, entendiendo que aún pueden seguir brindándose a esta sociedad, también ayudándolos a poder superar sus emociones ante la indiferencia que suelen tener todos los días y promover su propio auto-reconocimiento por su sabiduría.
Por otra parte, se cree que los medios de comunicación sociales pueden jugar un papel provechoso para el anciano y que la política es protectora y paternalista al tratar de ayudar al hombre y la mujer entrados en años.
Por último tenemos que comprender que los ancianos están siempre dispuestos a ayudar, solo esperan que se les brinde un espacio para hacerlo, no tienen que ser los últimos en manifestarse. La descalificación de la vejez en nuestra sociedad puede verse revertida por completo si entendemos que todos seremos “viejos” alguna vez y que tendremos mucha experiencia para ofrecer a quien nos la pida. Así como los ancianos deberán entender, por su lado, que alguna vez fueron adolescentes y que sintieron mucho de lo que hoy sienten los jóvenes.

Quiroga María Belén 5to 1ra

La guerra de los cinco días

Luego de cargar en los hombros todas nuestras tareas y quehaceres de la escuela y el hogar, con el compromiso de ir cotidianamente a los fuertes y pesados entrenamientos, todo el mundo espera ansiosamente el viernes a la noche.
Las cosas se disuelven, cada uno de los compromisos se esfuman, lo único que nos mantiene vivos es el fin de semana que se acerca, y al llegar, es como si naciéramos de nuevo, y nos regalaran un nuevo espíritu lleno de goce y valentía. Tras cinco días de interminables guerras, llegar de pie al sábado no puede ser menos que un alivio.
Dejando atrás todas las reglas rutinarias, el alivio de tener por lo menos 48 horas de descanso es mejor que nada. Al acercarse el viernes, todo el mundo comienza a pensar sobre lo que van a hacer en las pocas horas que tienen, pero cuando llega el momento, se dan cuenta de que lo único que les queda por hacer es nada.
De la llegada de otros nuevos cinco días de guerra nadie se puede esconder, estés donde estés, en la casa de tu novio/a, tomando mate con tus amigos, bajo la sombra de los árboles, o simplemente escuchando música en tu habitación, la llegada de esta guerra ya está escrita.
Lo único que nos queda es la interminable lucha y, a la vez, la interminable desilusión de nunca poder escapar a la acechante experiencia del paso del tiempo. Así como dijo una vez Gustavo Cordera, integrante de la Bersuit: “si piensas que estoy derrotado, quiero que sepas que me la sigo jugando, porque el tiempo, el tiempo no para”.

Hugo Díaz Medrano 5to 1ra

jueves, marzo 19, 2009

TOMÁ LA PALABRA

Hola: bienvenidos, chicos de quinto 2009. Este es el blog de Idioma Nacional y literatura. Mi nombre – como casi todos ya saben- es Sergio Grabosky. Junto con la profesora Roxana Juarez llevamos adelante Idioma Nacional y Literatura en este curso. Con respecto al blog, los invito a recorrerlo, ya que podrán encontrarse con producciones muy interesantes de chicos que pasaron por este mismo lugar y dejaron su marca en ese recorrido escolar.
En esta ocasión nos convoca el diagnóstico. Como bien dijimos en clases, junto con los docentes de Geografía, estamos trabajando en torno a la problemática del alud en Tartagal. Nuestro aporte será repasar con ustedes lo que ya saben de argumentación, ayudarlos en la búsqueda de fuentes válidas de información y preparar la intervención oral en Foro.
A continuación algunas cuestiones:
PAUTAS SOBRE “FORO”:
Situación comunicativa:
Participar en un foro plantea una situación democrática, en tanto se puede tomar la palabra para tratar un tema que nos interpela y nos convoca, sin la necesidad de ser un experto en la materia. El origen se remonta a los romanos, estos lo utilizaban como un medio para la toma de decisiones en torno a la ciudad y sus necesidades.
Se trata de una situación informal porque no se necesita ser un especialista en un tema para intervenir y porque requiere cierta capacidad de improvisación, por parte de los hablantes, para adecuar las ideas a las otras intervenciones. También porque permite emitir opiniones subjetivas. Sin embargo, son importantes el respeto por los turnos de habla y la organización clara y precisa de los enunciados.
Organización:
Como ya dijimos, los turnos de habla están reglados: cada participante dispondrá de un tiempo breve para presentar su postura, su tesis y los argumentos con los que la sostiene. Debido a esa brevedad, serán importantes tanto el manejo fluido de las estrategias argumentativas, como la capacidad de “decir mucho con pocas palabras”.
De más está recordar que se requiere respeto por la figura del coordinador, que es el encargado de presentar la problemática sobre la que se debatirá, dar la palabra, sintetizar posturas y elaborar las conclusiones a las que arriba el foro (por lo que conviene tomar notas).
Construcción de enunciador:
Se establece, en primer lugar, la problemática a tratar, cada participante plantea el punto de vista adoptado y se lo defiende. Para ello resulta necesario elaborar la hipótesis y sostenerla con variedad y cantidad de argumentos. También es importante elaborar refutaciones para las hipótesis contrarias a la propia, pero siempre teniendo en cuenta que el fin es lograr una solución satisfactoria para todos.
PAUTAS PARA LA CONSULTA BIBLIOGRÁFICA Y LA VALIDACIÓN DE FUENTES.
Vivimos en una sociedad en la que la información abunda y nos invade. A través de la televisión, los diarios y revistas nos enteremos de las noticias casi “en vivo y en directo”. Internet está en los cibercafé, en los hogares, en las instituciones. Información, sobra. Pero, ¿cómo decidir qué de todo lo que circula es información de calidad? ¿Cómo saber si un planteo es fundamentado y merece ser tenido en cuenta?. A estos fines, se debe consultar fuentes autorizadas, que pueden diferenciarse y ser seleccionadas a través de algunos criterios de validación, que te presentamos a continuación:
Ø Bibliografía impresa de organismos oficiales: publicaciones de dependencias del gobierno.
Ø Bibliografía impresa especializada: revistas de investigación de disciplinas científicas, revistas de divulgación científica, material de cátedras universitarias, etc.
Ø Páginas web de organismos educativos oficiales, de docentes destacados en un campo del saber científico o técnico.
Ø Publicaciones periodísticas en la web 2.0 y/o en medios tradicionales.
Ø Espacios de opinión popular: fuentes no oficiales y memoria oral. (rescatar el valor que puede tener el testimonio).

Un corto de los chicos de la promo 2007

Este es uno de los productos del taller de cortos de este año en Idioma Nacional de sexto. Espero que les guste. Les cuento que se basó en un poema de Alejandra Pizarnik y el guión y la actuación y todo pertenece a Valentina Ovejero Arauz y a Carolina Cañazares.

Un corto de los chicos de sexto año para compartir

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