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viernes, agosto 17, 2007

TALLER DE ESCRITURA 2007


¡Hola, chicos de quinto año del IEM 2007! Espero que estén aquí por gusto y no "por la obligación de". Empezaremos a interactuar en este taller a partir de los borradores de las historias que ustedes ya tienen.
La consigna es "subir" tanto el protocolo ( esa planificación previa del texto, de la tarea de escritura) como el borrador que ustedes realizaron.
Se busca que los que lean ese escrito puedan dejar su opinión acerca de cómo está escrito, la claridad de las ideas y también realizar sugerencias para mejorarlo.
espero que se encuentren y que compartamos todos una experiencia más en torno a la literatura.

NOS VEMOS EN CLASES

7 comentarios:

Marys dijo...

hola profe...le dejo los dos primero capitulos de la novela...

Primer capitulo – Mamá murió

Paff.
Sonó el portazo.
-Disculpe señor, le dijo una enfermera fríamente a papá, no puede pasar.
En silencio, ambos nos desvanecimos sobre unos asientos vacíos que se encontraban en ese largo pasillo. Creo que tanto papá como yo no entendíamos nada de lo que estaba pasando a nuestro alrededor.
Yo solo repetía una frase:
-¿Qué pasó con mamá?
Y papá me decía:
-Nada, ya va a despertar.
Aunque parecieron largas horas, creo que pasaron un par de minutos entre los que estuvimos sentados y un médico, que parecía algo enojado, abrió esa puerta que la enfermera le cerro a papá y dirigiéndole la mirada dijo:
-Lo lamento señor.
Y ambos saltamos de la silla.
-Su esposa falleció, tuvo un ataque cardiaco; lo siento mucho.
Ambos volvimos a desvanecernos sobre los asientos, los ojos de repente se nos llenaron de lagrimas, que se quedaron contenidas en una mirada que se torno bruscamente vacía, y papá suavemente dijo:
-La puedo ver?
Y el médico respondió:
-Disculpe señor, pero la estamos por trasladar a la morgue.
Creo que yo me paralicé, no podía ni siquiera pensar, no se como se podría describir lo que sentí, nunca antes lo había sentido, y casi inocentemente corrí la mirada y mire a papá, que sin decir una palabra tomó mi mano.

Papá se tenía que encargar de avisar lo que había pasado con mamá esa tarde, esa tarde que se desde el mismo instante en que mamá se desmayó se convirtió en la tarde mas fría del otoño, y creo que no me equivoco al pensar que será la tarde mas triste y fría de todos mis otoños; así que esa noche me llevó a casa de mis tíos. Celeste, mi tía, (a demás de ser cuñadas, mamá y tía Celeste siempre fueron como hermanas) al enterarse de la noticia corrió a los brazos de mi tío Diego(hermano de mamá) quien la abrazó fuertemente, y ambos rompieron en un mar de lágrimas, del cual siguió un mar de lagrimas de papá y mías, pero creo que lo que mas nos dolió en ese momento es ver a mis tíos abrazados porque esa imagen era muy parecida a la de mamá y papá. Yo pude ver la cara de papá cuando ellos se abrazaron, los ojos se le llenaron de tristeza y en algún momento creo que se perdió en la imaginación o en recuerdos tal vez, nunca lo podré saber. Todo había sucedido demasiado rápido, yo todavía no me daba cuenta que mamá había muerto, esperaba volver a casa y encontrarme con la cena, y algún que otro comentario que ella hacia porque solíamos llegar tarde con papá.
A ese aviso sobre la muerte de mamá a mis tíos, le iban a seguir infinidades de llamados, uno de ellos dirigido a mis abuelos, a quienes por cierto no le lanzaron la noticia así no más, si no que les pidieron que por unos trámites, que inventaron en el mismo instante, viajaran a Córdoba.

Después de un tiempo de autopsias, y otros trámites de los que papá y mis abuelos (que ya se habían enterado) se encargaron no recuerdo cuánto tiempo es el que pasó, pero si re cuerdo bien cuando tuve en mis manos la cenizas de mamá. Con papá viajaríamos a Neuquén, a Villa La Angostura. Mamá siempre decía que ella quería vivir eternamente ahí, y que cuando muera quería contemplar sus lagos, aunque ella nunca espero morir tan pronto, estaba llena de vida, vida que contagiaba, aunque viviera atareada, vida que ahora necesito.
Cuando llegamos, con papá tomamos mucho valor y fuimos hasta un bello lago, y papá me dijo: -Fué entre estos árboles que besé por primera vez a Camila, el nunca llamaba por su nombre a mamá, solo cuando se enojaba, yo no sabia que en un lugar tan bello sus labios se habían encontrado por primera vez, y seguido a eso papá dijo:
-Te pareces mucho a tu madre.
Una leve sonrisa se dibujó en su cara, yo sin pensarlo le dije:
-No me parezco a ella, yo soy soñadora y ella siempre fue más práctica.
Y papá volteó la mirada hacia mi y algo enojado dijo:
-Camila nunca dejo de soñar, nunca dejó las cosas que amó por lo que el momento le ofreció, Camila fue la inspiración de cada una de mis canciones, de cada uno de mis cuentos, de mis novelas, ella nunca dejó de soñar, y no sólo eso, ella es mi sueño, mi sueño hecho realidad.
Yo, lo miré sorprendida, papá nunca había hablado así de mamá, siempre había pensado que cada personaje que aparecían en los relatos de papá eran pura ficción, nunca me había fijado en la forma que papá miraba a mamá, en ese momento me di cuenta que no conocí en realidad a mi mamá, siempre pensé que era práctica, un poco fría quizás, la amaba claro, pero no sentía que hubiese nada que nos uniera en realidad.
-Es el momento, dijo papá.
Refiriéndose a que teníamos que arrojar las cenizas de mamá.
-No quiero dejarla ir.
-Nunca se irá, siempre va a permanecer en este lugar.
-Es lo que ella quería, ¿verdad?
-Es lo que quería.
Ambos tomamos la urna en el que el pequeño cuerpo de mamá se había transformado en cenizas, y la arrojamos hacia el lago, donde ella juró vivir eternamente, donde ella tenía que vivir eternamente. Y las cenizas de mamá bañaron aquellas aguas, y lentamente sentí cómo las lágrimas empezaron a recorrer mi cara. Papá también rompió a llorar y me abrazó muy fuerte, era como que en cada lágrima que de nuestros ojos rebalsaba un pedazo de nuestros recuerdos con mamá se quedaba al lado de sus cenizas.

Ni papá ni yo queríamos marcharnos del lago, pero entendíamos también que mamá amaba el lugar, y como si ella todavía estuviera viva, sentimos que estaba a salvo en ese lugar, así procedimos a volver al hotel. Cuando llegamos al pequeño, pero acogedor cuarto, papá se sentó y me dijo
-Tengo que avisar que volvemos.
-Quiero quedarme un poco mas aquí.
Papá rió.
-Ya tienes el mismo amor que tu madre a este lugar.
En cierta forma tenia razón, no entendía porque me gustaba tanto aquel lugar, estaba tan lleno de melancolía, y eso me dio la curiosidad de saber y le pregunté a papá:
-¿Qué es lo que le gustaba a mamá de este lugar?
-Oh! Tu madre, lo adoraba, solía decir, que le permitía ser ella, le permitía pensar...
Hizo una pausa y continuó...
-Le encantaba sentirse triste, la hacía volar, cuando estábamos aquí, a cada minuto los ojos se le llenaban de lágrimas, y ella simplemente amaba ese sentimiento, la hacía sentir viva, la melancolía le invadía cada rincón de su cuerpo, y la ponía mas bella que nunca...
Volvió a hacer una pausa, me miró a los ojos y dijo:
-Se veía igual a como te ves ahora.
Nunca lo hubiera imaginado, cada descripción que papá dió de mamá, era exacta, y tuvo tanta razón, yo sentía precisamente eso.
-Me parezco a mamá, ¿cierto?
-Claro que si, claro que si. Tienes mis ojos, mi pelo, mi boca, pero tu sonrisa, tu sonrisa al ver este lugar es la misma a la de ella, tus ojos se llenaron de lágrimas como los de ella, tu pelo lo peinas igual, eres soñadora, si que lo eres, tienes también su terquedad, siempre tendrás la razón, aunque estés tan equivocada, y estoy muy seguro que te quieres quedar porque quieres quedarte a escribir cada detalle, cada detalle de tus sentimientos, porque ella eso es lo que hacía, yo se, estoy casi seguro que tu tienes su don, por que es un don, el de ver cada detalle.
Yo me asombré, o me sentí mal no lo se, no había conocido todo eso de mi mamá y le pregunté:
-¿Mamá escribía?, pensé que eso lo había heredado de ti.
-¿Escribes?, yo lo sabía...si, Camila escribía, muchas de mis canciones son sus letras, muchas de mis novelas son sus novelas a la mitad...
Comencé a llorar, era tan parecida a mi madre y yo no lo sabía...
-...siempre fuimos un buen equipo, nos complementábamos, ella siempre decía que era su alma gemela.
-Yo no lo sabía, no sabía que mamá escribía, no sabia que mamá tenia tanto que contar, por que nunca lo dijo?
-Porque siempre lo oculto, yo era el único que sabia lo que tu madre sentía, cada día, cada hora, era su mecanismo de defensa...
Paro un momento, dudando si seguir
-Ella no era tan fuerte como parecía, eran tan tierna, tan frágil, y cuando ella escribía ponía su corazón en cada papel y no quería que supieran que en realidad estaba tan asustada.
-Parecía tan fuerte, tan decidida.
-Era muy decidida, pero no era tan fuerte.
-Pensé que me parecía mas a ti que a ella.
-Te pareces a los dos, y tienes tanto de ti misma, con Camila reíamos mucho al verte, no querías que te dijeran que hacer, pero tampoco que te dejáramos sola, eso es de tu madre, cuando salías al balcón y te sentabas con tu guitarra y ponías el micrófono y cantabas esas canciones que nadie escuchaba eso es mío, y cuando te encerrabas y llorabas creyendo que no te escuchábamos, te frustraba tanto sentir que no te entendían, siempre tuviste esa alma vieja, madura, y con solo 16 años bueno eso lamento decirte, mi niña, que eso es de los tres.
Comenzamos a reír, no sabía que ellos sabían tanto de mi, y que yo sabía tan poco de ellos.
-Bueno, preciosa, es hora de dormir, mañana volveremos al lago y veremos cuánto tiempo necesitas para estar lista y volver.
-¿Y si no estoy lista nunca?
-Es cierto, nunca lo estarás, pero vamos a volver, lo prometo, pero ahora a dormir.
Abracé a papá mas fuerte que nunca y le dije:
-Te quiero papá, te quiero mucho.
-Yo también, mi niña, yo también.

En la madrugada papá me despertó, eran como las 4 de la mañana.
-Vamos, arriba.
-mmm...papá que pasa?
-Levántate, vamos, que te voy a mostrar algo.
-Que?
-Si no te levantas no te lo voy a poder mostrar, ah! y abrígate que hace frío.
Me levantó la curiosidad en realidad, papá ya estaba listo y llevaba un bolso no se para que, me cambié y me puse una gran campera, y salimos.
Caminamos hasta el lago.
-Papá ya conozco este lago.
Papá se rió, y me dijo:
-Ya lo se, pequeña, pero no conoces la magia de este lago.
Y en medio de la tierra puso una frazada doblada que sacó del bolso, del cual también saco un acolchado con el que nos tapamos.
-Papá qué es lo que estamos esperando ver?
-Ya vas a ver.
Sacó su guitarra y el cuaderno donde siempre componía, y comenzó a escribir, interrumpió su escritura y tomó otro cuaderno:
-Es para ti
-Para que escriba?
-Para que vueles.
Sin pensarlo un segundo de más, comencé a escribir, me dejé llevar tanto que no me di cuenta que papá había dejado de escribir y estaba mirándome con los ojos llenos de lágrimas. Sin querer volteé la mirada y vi a papá.
-Porque me ves así?
-Estás volando,
Reí y dije:
-Creo que si, no me había dado cuenta que terminaste de escribir.
-No terminé, me quieres leer lo que escribiste?
-Oh!, no es tan bueno.
-Para uno nunca lo es, pero si no quieres está bien.
-Creo que es lo que me gustaría haberle dicho a mamá si hubiese tenido el tiempo, y comencé a leer:

¿Como debo sentirme?,
En este momento no lo entiendo ,
No se que decir,
Me pides que esté tranquila,
Te veo llorar y no se que pasó, dime que pasó?.
No quiero perderte, no puedo perderte,
Nunca fui buena haciéndome la fuerte,
Quiero llorar, siento un gran vacío, y es temor de perderte.
No te puedo mentir no me siento bien,
Tan solo quisiera que todo vuelva a ser como ayer,
Si te vas, llévame contigo,
No me digas que habrá tiempo, sabes que el siempre pasa
Y sin preguntar, nos arrebata todo lo bueno,
Se lleva nuestra belleza y nuestra esperanza.
¿Qué tengo que sentir?
Me duele por dentro y no quiero fingir.
No está todo bien.
Que no digas nada aumenta mi temor mas aún,
Y no se qué hacer.
No quiero llorar, no puedo llorar más,
Siento como si lentamente me estuvieras soltando la mano,
Y aunque no lo diga no quiero que lo hagas,
Por favor dime que no es cierto, que es solo un juego.

-Es, es algo que....
-Ya se, no es tan bueno...
-No, no es eso, es solo que...
Los ojos de papá volvieron a llenarse de lágrimas.
-Es lindo, es algo que a tu madre le hubiera encantado.
-De verdad lo crees?
-Si!, lo ves, este lugar es mágico.
-Lo es.
Papá levantó la mirada y me dijo:
-Eso es!, mira eso es bello
Cuando levanté la mirada era un sol, deslumbrante, resurgiendo entre las montañas.
-Es hermoso, dije.
-Mucho.

Nos quedamos un par de horas contemplando todo ese paisaje, que como decía papá era pura magia, un lugar para soñar, para volar, tan nostálgico.
-Bueno, es hora de despedirse de mamá, dijo papá.
-No quiero irme todavía.
-Tenemos que volver.
-Yo se, pero no podemos tardar un poco más?
-Nunca estaremos listos para dejar ir a Camila, nunca, pero tenemos que volver.
Rompí a llorar, nunca me había sentido tan cerca de mamá, es ilógico, por que ella estaba muerta pero sin embargo la sentía mas viva que antes.
Papá me abrazó y sus ojitos se volvieron como el cristal y casi sin voz me dijo:
-Ella va a estar aquí, esperándonos para cuando volvamos, y nos va a seguir desnudando con su belleza.
-Vamos a volver seguido, cierto?
-Si, lo vamos a hacer, y ella siempre va a estar aquí.

Casi de noche terminamos de cerrar las valijas y nos despedimos del lago y de mamá, nos subimos al auto y volvimos, a cada kilómetro que avanzamos sentía como me volvía a alejar de mamá, pero teníamos que volver.
Capitulo 2 – Buscando a mamá.

Con las valijas en la puerta, como esperando que mamá saliera a abrirnos, nos quedamos parados esperando, lo hicimos, quizás, inconscientemente, pero de golpe nos dimos cuenta que eso no iba a suceder, entonces papá bajo la cabeza y saco la llave de su bolsillo, de verdad que persistíamos con la idea de que mamá nos estuviera esperando, y papá abrió la puerta, dimos un paso y volvimos a quedarnos quietos. En lo mas profundo yo escuchaba la voz de mamá diciendo –Llegaron- pero no era su voz, no era mamá, solo estábamos parados en la entrada de una casa que ya no parecía nuestra casa sin mamá, me sentí tan extraña, como una niña asustada cuando llega a un lugar que no conoce, y creo que papá se sintió igual que yo, todo parecía ajeno, pero a la vez tan nuestro; y papá cerró la puerta, se podían oír las risas, el olor a la comida que nos preparaba mamá, y cuando giraba la cabeza veía a mamá parada, pero rápidamente esa imagen se desvanecía.
-La voy a olvidar, le dije a papá con voz tímida.
-No la olvidarás.
-Todavía su perfume invade la casa, pero los días van a pasar y su perfume desvanecerá.
-El perfume de mamá...también lo sientes?
Papá ya no podía consolarme, hacia el intento, pero el también tenia miedo de olvidar a mamá, estoy segura que tenia tanto miedo como yo.
-Lo siento, dije yo.
-Pensé que su perfume no lo volvería a sentir..
Papá no pudo seguir, se agarro de una pared y lentamente se dejo caer al suelo.
-Yo también lo pensé...
Tampoco podía seguir yo, y corrí a los brazos de papá, sus brazos fuertes me abrazaron, apoyo su mentón en mi cabeza, y sus lagrimas corrían tan rápidamente, como corren los ríos al mar, yo empape su camisa, que estaba algo arrugada, y algo fuerte, muy fuerte se me cerro en el pecho, no podía seguir respirando, eran tan grande la sensación de vacío que encontraba en casa, los ojos de papá no eran los mismos, se veían tan tristes, los míos no eran los mismos, no me reconocía, no encontraba una palabra que se sintiera coherente, y en los brazos de papá seguía esperando que de algún oscuro rincón apareciera mamá y nos dijera algo, ella siempre encontraba la palabra justa, ya no había palabra precisa, yo no la tenia y papá tampoco la hallaba.
-Volveremos tan pronto como sea posible, dijo papá.
-A donde?, tartamudeando dije.
-A ese lago en donde mamá vive, donde ella vive eternamente para nosotros.
Me acomode en los brazos de papá, el lo intentaba, pero no lo creía ni el a que mamá estaría ahí, quería creerlo, pero mamá, ella ya no, ya no volvería.
Ninguno de los dos teníamos las fuerzas para levantarnos, el color de nuestros ojos estaban tan cargados de nada, no había nada, eran solo dos ojos muy rojos, llenos de nada. Mi cuerpo estaba tan débil, no podía darle la simple orden a mi cerebro para levantarme del suelo, los brazos fuertes de papá, ya no eran tan fuertes, de a poco se iban desarmando.
De pronto, con la poca fuerza que le quedaba a papá me levanto en sus brazos, yo no podía pararme, no tenia ni la fuerza, ni la voluntad, me cargo hasta mi cuarto y me acostó en mi cama, creo que al le dolía no poder hacer nada, por que el también quería correr por toda la casa y buscar a mamá, pero ella no estaba, no había lugar en donde buscar, no se había demorado dando clases, ni tenia que comprar para cocinar, tampoco había ido a visitar a Celeste y Diego, no tenia que hacer tramites, no se encontraba comprando libros, no estaba en casa, ni en la Facultada, no estaba en Córdoba, ni Argentina, ella no estaba, no estaba.
Papá volvió a desplomarse y se acostó a mi lado, ya no había nada que me diera la sensación de seguridad, ni los brazos fuertes de papá, ni sus dulces intentos de buscar la felicidad. Ese día el teléfono sonó tanto como siempre, el timbre un poco mas de lo de costumbre, pero papá y yo estábamos abrumados, no atendimos un solo llamado, ni abrimos la puerta, los ojos ya pesaban de tanto llorar, aunque para decir la verdad ya ni lo sentía, porque no había nada que doliera mas que la ausencia de mamá. Casi sin darnos cuenta llego otro día, papá se levanto por que alguien no dejaba de tocara la puerta, yo, todavía sin fuerzas, me levante detrás de el para ver quien era, el abrió la puerta y con los ojos muy hinchados se encontraban en la puerta tía Celeste y tío Diego, papá los hizo pasar, Cele comenzó a llorar, y Diego estaba con los ojos a punto de explotar, pero trataba de mantener la compostura, papá estaba desganado y con la cara desfigurada, casi irreconocible, tía Cele comenzó a hablar
-Llamaron a casa, del colegio de Natu.
-El lunes volverá a clases, dijo papá.
-Hoy es lunes, dijo Diego.
-Es lunes?, me olvide, perdí la noción del tiempo.
-Nosotros nos encargamos de los tramites en la facultad.
Tía Celeste, saco un sobre que tenia dinero adentro.
-Es el sueldo de....
mi papá interrumpió...
-Si, gracias, yo mañana voy a mandar a Natalia al colegio.
-Bueno, si necesitas algo, solo llámanos, dijo Diego.
-Lo haré, gracias.
Y mis tíos se fueron. Yo baje de las escaleras
-Que paso papá?
-Mañana tenes que volver al colegio.
Yo asistí con la cabeza, no podía continuar hablando, papá tampoco podía, y con voz muy frágil me dijo:
-Te preparare el desayuno.
El estaba preocupado, yo se, es que era el sueldo de mamá lo que en realidad mantenía la casa, el vendía con mucho esfuerzo sus novelas y cuentos, iba a tocar a veces a algún bar sus canciones y ganaba algo, pero no era mucho lo que el ganaba. El había terminado sus estudios en la facultad y se había recibido de profesor de literatura, pero nunca había ejercido su profesión, por que su vocación fue mas fuerte, el no había nacido para ser profesor, el era un artista, pero ahora tendría que salir a buscar trabajo, pero iba a ser algo difícil que consiga trabajo el tenia 40 años, y casi en todos lados contrataban a chicos mas jóvenes.
Después de almorzar, en realidad después de tirar la comida por que no podíamos hacer pasar un bocado, papá me preguntó:
-Queres que te lleve a casa de alguna amiga o de tu prima?
-No, prefiero quedarme aquí.
-Yo tengo que salir, estas segura que no queres que te lleve a algún lado?
-Si papá, quiero quedarme acá, no preocupes.
-Voy a volver lo mas rápido que pueda.
-Si, esta bien.
Yo lo imaginaba, estaba preocupado y saldría a buscar trabajo. El se vistió tratando de ocultar que en realidad no tenia idea como vestirse, mamá también se encargaba de eso, le decía que le quedaba mejor y si combinaba, trato también de poner su mejor cara, disimulando sus ojos hinchados y colorados de tanto llorar. Se mojo la cara y salió.
Me quede unos segundos tratando de recordar que era lo que solía hacer, pero no conseguía pensar, comencé a dar vueltas sin sentido en la casa, prendía y apagaba la televisión, subí y baje las escaleras con mi cuerpo y alma cansados, ingenua esperaba encontrar a mamá, no se me quitaba esa sensación de que ella estaba ahí, la oía llamarme, escuchaba los golpes que ella le daba al teclado de la computadora, y seguía los ruidos diciendo –mamá, volviste- y siempre me daba con un cuarto vacío, es decir llenos de cosas, pero sin mamá, y uno de esos ruidos me llevo a su habitación, y la vi frente al espejo arreglándose, siempre tan bonita, estaba vestida elegante como siempre, su perfume penetraba la habitación, y de pronto solo me vi yo frente al espejo con el perfume de mamá en la mano, lentamente lo deje sobre su cómoda y me senté en su cama, pensé por un momento que estaba enloqueciendo, buscaba a mamá, no podía parar de buscarla, necesita saber de ella, había descubierto tantas cosas de ella, había descubierto tanto de mi, que éramos parecidas en realidad, y ahora que necesitaba saber de ella, para saber de mi, ella no estaba para darme respuestas, nunca había tenido tantas preguntas para hacerle, y ahora estaba llenas de preguntas, y ella no respondía ninguna, me desespero esa sensación, y sin ningún sentido empecé a revolver entre las cosas que se encontraban por su habitación, hasta que sin querer di con un armario que estaba con llave, la curiosidad me impulsaba a encontrar la llave que abra esa puerta, pues estaba casi segura que algo de mamá había allí, esa era mi única oportunidad de encontrar algo de ella que me haga no poder olvidarla jamás. Busque sin parar ni un segundo esa llave, di vuelta cada cosa que se encontraba en su cuarto, pero no tuve suerte, no la encontraba, eso me llamaba mas la atención – que era lo que papá y mamá tenían ahí?, por que no encontraba la llave?-.Ya se había hecho de noche y yo seguía sin encontrar la llave, justo cuando me encontraba algo desanimada sentí el auto de papá, baje corriendo a abrirle la puerta, el me miro algo aturdido.
-Hola papá, como te fue?
-Bien...
Me decía mientras entrábamos.
-...me dieron un trabajo en una editorial.
Yo me sorprendí, no pensé que encontraría trabajo, y menos un trabajo que le guste.
-En una editorial?, pregunte.
-Si, están buscando artistas que no sean muy conocidos, para publicar sus trabajos, es un lugar serio, muy lindo.
-Eso es muy bueno, lo estabas esperando.
-Si es bueno.
Aunque era una gran noticia, papá no estaba muy contento, el había estado buscando toda su vida que una editorial que le publique sus libros, y eso era algo muy importante para el, pero carecía de sentido al no poder compartirlo con mamá.
-Vamos a cenar, me dijo.
-No tengo hambre, papi.
-Algo tenes que comer, y mañana tenes que desayudar bien así podes estar bien en el colegio.
-Esta bien, pero muy poquito si?
-Bueno.
Papá preparo la cena, y por mas que hacíamos el esfuerzo de comer, solo conseguimos comer un pedazo de carne. Nos acostamos y casi no dormí esa noche, entre los intentos de no llorar y poder cerrar los ojos, pero casi no conseguía controlar ninguno de los dos. A la mañana papá me despertó y llevo al colegio, donde me esperaban todas mis amigas, que me llenaron de abrazos y de – como estas?- las clases se tornaron mas aburridas que nunca, las charlas con las chicas que no sabían de que hablar se tornaban aburridas, nadie quería decir algo inapropiado, y terminaban las conversaciones en palabras superficiales, siempre había sentido que no nos unían demasiadas cosas con mis compañeros, pero ahora lo sentía mucho mas. Solo había una persona con la que me interesaba hablar, Gabriel, mi novio, que como de costumbre paso a buscarme a la salida del colegio, el era 4 años mayor que yo. El ya sabia lo que había sucedido con mamá y entendía que necesitaba un tiempo sin hablar con nadie, por eso no me llamo, y cuando se entero que volvía al colegio me paso a buscar:
-Mi cielo, dijo tiernamente al verme salir por la puerta del colegio.
-Hola.
-Tus ojitos están hinchando de tanto llorar.
Baje la cabeza, y le respondí:
-Si, no puedo dejar de llorar.
-Como esta todo por tu casa?
-Papá encontró un trabajo.
-No me refería a eso, como esta vos en tu casa?
Fue el único que hizo las preguntas exactas, me conocía como nadie, y sabia lo que iba a responder.
-La veo en todos lados, creo que estoy enloqueciendo.
-No, ella esta en todos lados, por que vos queres que ella este en todos lados.
-Descubrí que me parezco a ella.
-Siempre te lo dije.
El conocía a mamá y a papá, se lo presenté a los dos días que comenzamos a salir, yo me asegure que era el con quien quería estar.
-Lo dijiste. También descubrí un armario que esta con llave.
El se rió y me dijo:
-Que es lo que esperas encontrar?
-Algo de mamá.
Fuimos caminado hasta mi casa, donde papá nos estaba esperando, y Gabriel se despidió de los dos llegaba tarde como siempre a sus clases de fotografía.
Cuando entramos papá me dijo que tenia que ir a trabajar, había encontrado también un café donde cantar. El se fue, y otra vez yo comencé mi búsqueda a la llave del armario, esta vez me dirigí hacia el escritorio de mamá, busque en sus cajones, con especial cuidado tratando de no desacomodar, para dejar todo como ella lo había tocado la ultima vez, pero no encontré nada allí, busque entre los libros también sin suerte, busque en el escritorio de papá, en la cocina, pero no encontraba nada, salí al jardín, busque entre las macetas. Pase tres días buscando sin saber ya donde buscar, y sin resultado optimo, Gabriel se reía de mi, me decía que me faltaba un poco de imaginación –Busca en vos, en el fondo pensas igual a tu madre- me dijo la ultima vez, un día mas que papá se iba y yo me puse a pensar, donde pondría yo una llave si quisiera esconderla, comencé a buscar en lugares insólitos, como detrás de las retratos, debajo de la cama, hasta me fije si la escalera no tenia algún escalón que se abriera, pero la llave no aparecía, - donde la pondría- me dije, entonces lo descubrí, si yo quisiera esconder algo, lo escondería exactamente donde nadie lo buscaría: el lugar donde debería estar, me dirigí a su llavero que aun estaba colgado al lado de la puerta, lo tome, y probé un par de llaves antes de dar con la correcta, y finalmente la encontré, era una llave plateada. Introduci la llave en la cerradura decidida a abrir la puerta, pero me detuvo algo, no se muy bien que, quizás temor a lo que podía encontrar detrás de la puerta, pero mi intriga fue mas fuerte y abrí la puerta, quede congelada, sin poder decir una palabra.

Marys* dijo...

hola profe...bueno por fin termine el capitulo 3...me falta terminar el capitulo 4, y quizas incluya un capitulo 5 jeje...

Capitulo 3 – El secreto

Una montaña de cajas casi se derrumban sobre mi, en un intento desesperado a que no se caiga ninguna las empuje de nuevo para dentro del armario, mientras yo las introducía inevitablemente una hoja que se encontraba arriba de las cajas callo a mis pies, era la letra de papá, era una canción según parecía, me senté en el suelo y tome el papel en mis manos, vi la fecha en la que la había escrito, era de dos días atrás, con curiosidad la empecé a leer, se titulaba: La extraña tanto.

Ella la extraña y no sabe que hacer,
Creer que se vuelve loca, la quiere ver otra vez,
Ella llora sin que la puedan ver,
Ella no quiere salir lastimada otra vez,
Siente que todo lo pierde, ya no puede ver.
Ella siente que no puede respirar,
Ya no aguanta mas,
La extraña demasiado y no lo puede ocultar.

Ese día en el que ella se fue, todo cambio,
Su mundo se derribo, su miedo aumentó,
Teme perderlo todo,
Cree que es la culpable de que ella ya no este,
Ella solo quiere verla otra vez.

Esta cansada de no poder ver,
Quiere tenerla junto a ella igual que ayer,
Y sabe que no va a poder.

Sabe que se fue, sabe que se fue,
Ella se fue, ella se fue,
Ya no va a volver, no va a volver.

Ella esta triste, no quiere llorar,
Quiere darle un beso, a su lado soñar,
Volver imaginar juntas un nuevo final.
Ella no puede hacer nada y solo pregunta por que?
Si lo era todo, por que no la puede tener?
La extraña tanto, la extraña demasiado.

Cuando la termine de leer me fue casi imposible no llorar, papá me había escrito una canción, en realidad el también sentía cada estrofa de su canción, era obvio que algo nos faltaba, y no importaba cuanto tiempo pase, porque podían ser días, semanas o meses y la ausencia de mamá seguiría sintiéndose tan mal como la primera vez. Tome con mas fuerza el papel con la letra de papá, volví a sentir que algo muy fuerte se oprimió en mi pecho. Me quede sentada en el piso un buen rato hasta que recordé que buscaba algo que sea de mamá, entonces puse la canción de papá de nuevo sobre el montón de cajas, montón de cajas que estaba por comenzar a abrir cuando el auto de papá se empezaba a escuchar, entonces cerré el armario, baje las escaleras, coloque las llaves de mamá en su lugar y le abrí la puerta a papá:
-Hola!, dije agitada por haber corrido hasta la puerta.
-Hola Nati, dijo papá.
Papá se dirigió a la cocina, para preparar la cena, aunque en realidad no sabia que cocinar, no era un buen cocinero, entonces le dije:
-Yo voy a cocinar papá.
Papá rió casi al borde del llanto, ocultando entre risas las lagrimas de sus ojos.
-Mamá era mejor cocinera cierto?
Yo reí también y le dije:
-Ciertamente no eres muy bueno papá, no te preocupes por la comida, yo me encargo.
Papá beso mi frente y dijo:
-Esta bien mi niña.
A decir verdad yo tampoco era muy buena cocinera, pero tenia que aprender, por parte por que la comida de papá era asquerosa, y otra por que estaba en la búsqueda de mamá y quería parecerme a ella tanto como me sea posible.
Entonces comencé a cocinar, sin mucha imaginación, prepare unos tallarines ,que habían en la alacena, con salsa. Llame a papá a comer y nos sentamos en la mesa.
En el rostro de papá no se ocultaban las arrugas alrededor de los ojos de tanto llorar, casi siempre al hablar sus ojos parecían un mar con grandes olas, al ver servida la mesa sus ojos volvieron a parecer ese mar. Yo serví su plato y luego el mío y papá dijo:
-Esta linda la mesa.
Yo había colocado cada cosa como lo hacia mamá.
-Va a volver a ser una mesa feliz, por que ella nos esta esperando y cuando la volvamos a ver va a querer saber que somos felices.
-Es verdad, vamos a comer.
Luego de cenar fuimos a dormir. Yo apoye mi cabeza sobre la almohada y en mi mente solo daba vueltas aquella canción de papá, aquella tristeza que encerraba a cada palabra me estremecía la piel, los ojos de mar de papá, y la incertidumbre de mi búsqueda.

Al medio día cuando volví a hablar con Gabriel le conté lo que había encontrado en aquel armario, de la canción de papá.
-Por que papá no me la mostró?
-Quizás por que quiere que lo veas fuerte, para que vos puedas apoyarte en el y no al revez.
-Si, pero....
-Tiene que ser fuerte, si no es el quien mas va a estar cuando quieras llorar?
-A veces siento que el deja de respirar.
-Yo también siento que a veces vos dejas de respirar, se llama dolor Nati.
-No quiero que duela mas, yo la voy a encontrar.
-Vas a encontrar lo que ella era, y te va a ayudar a ser vos, pero mi amor no busques lo que ella podría ser.
Mire a Gabriel con odio, por que en el fondo sabía que el tenía razón, yo estaba buscando que en algún momento mamá despierte y venga a cuidar de mi y de papá.
-Ella tiene que volver.
El me miro casi con pena al escuchar mi voz frágil al decirle que tenia que volver.
-Su cuerpo no va a volver, pero su esencia esta dentro de vos, sos una parte de ella.
-Yo necesito que vuelva, le dije desvaneciéndome en sus brazos.
-Ya lo se, mi vida, parte de ella nunca se ira.

Las palabras de Gabriel se quedaron en mi cabeza durante todo el camino a casa, aunque me costaba admitirlo yo sabia que el tenia razón, ella ya no iba a volver. Sin embargo en mi cabeza seguían dando vueltas un millón de preguntas : Porque mamá escondía tantas cajas?, Porque papá nunca me menciono aquella canción que el me escribió?, Porque durante tanto tiempo se habían esforzado en ocultarme tanto aquel armario?, Cuales eran esos secretos tan importantes que escondían? Porque guardarlos bajo llave?, camine las calles camino a casa pensando y preguntándome sobre aquel armario, hasta que frene mis especulaciones al chocar con papá que me estaba esperando para ir a trabajar. Al pasar la puerta volví a dirigirme a la habitación de mi padres para buscar dentro de ese armario alguna respuesta a mis incesantes preguntas. Abrí la puerta y esta vez ya no se encontraba sobre el montón de cajas la canción de papá lo que me llevo a hacerme una nueva pregunta: Donde había papá guardado esa hoja?.
Eran tantas las cajas que habían en el armario que no sabia por cual comenzar, y al mismo tiempo que no sabia cual elegir algo me frenaba a abrirlas, era correcto revisar lo que había en ellas?, a pesar de que estaba claramente conciente que no era de mi incumbencia lo que mamá y papá guardaban ahí, necesitaba saber, saber que era lo que guardaban, saber si mamá había escrito algo de mi. Así que, casi en un impulso incontrolable, tome en mis manos una de ellas, era una linda caja parecía forrada por mamá, llevaba escrito su nombre en la tapa, me senté en el suelo y con lagrimas en los ojos, suavemente la abrí, en ella había varios cuadernos, por fuera tenían escrito varios nombre y dibujos, tome el que estaba arriba y con delicadeza alo abrí, era un diario de mamá, el año en el que lo había escrito era en el 1983, por esa época mamá debía haber tenido sus 15 años y papá sus 18 años, dude si comenzar a leer o no, podía encontrar cosas que mamá y papá nunca quisieran que me enterase, pero mi necesidad de conocer quien era en realidad mi madre era mas fuerte, así que comencé a leer:

19/02/83

Hoy volví a verlo a Marcos....el me miro, estoy segura.... estaba tan lindo hoy, me pase todas las clases pensando en el.
Cuando pase por su lado sus amigos lo molestaban...pero yo no se que hacer...el es mas grande que yo, debe tener mas experiencia, le deben gustar las chicas mas maduras, y quizás yo solo sea un capricho para el, pero si tan solo el me hablara y me contara de su vida, de las cosas que le gustan hacer, tal vez yo me equivoco, y el es la persona mas buena del mundo, después de todo no puedo estar tan equivocada con el...yo se que al mirarnos algo hay, es difícil de explicar, pero solo con una mirada de el me basta para confiar en el ciegamente y sin conocer nada de el aun, es difícil describir lo que se siente cuando al mirar a una persona sientes que es “el”, cuando sientes que es lo que has estado esperando durante tanto tiempo, siento que el de mi sacara todo lo bueno de mi...

Camila

Mamá tenia una extraña forma de escribir un diario, no seguía las reglas, por lo general un diario se comenzaba a escribir con un “querido diario”, escribía mas bien como si fuera una reflexión de lo que pensaba y sentía.
Me sorprendió ver a la edad que mamá había comenzado hablar de papá, yo sabia que se habían conocido jóvenes, pero no sabia como era que la historia de ellos había comenzado.
Después de leer esa hoja del diario de mamá decidí no seguir leyendo. Entonces cerré esa caja y tome otra, esta caja tenia un decorado rosado, cuando la abrí por dentro era negra, mamá, por lo visto, decoraba todas sus cajas, esta también contenía como tres cuadernos, pensé que eran mas diarios de mamá, pero para asegurarme hojee uno, para mi sorpresa el cuaderno no era un diario mas de mamá, eran un cuaderno de poemas, tome los otro cuadernos y todos eran de poemas.
Se mezclaron las emociones en mi, estaba intrigada y ansiosa, un poco asustada, y me acobarde un instante, había encontrado lo que estaba buscando, quería saber si me parecía a mamá, pero tenia miedo de que lo que había encontrado cambiase la idea que había construido de ella, y si lo que encontraba me hacia odiar a mamá?, pero era imposible odiarla, cierto?, otra vez comenzaba a hacerme todas esas malditas preguntas.
Finalmente no pude hacerlo, cerré el cuaderno y la caja, la puse en su lugar, y casi en un intento desesperado de huir (no se de que) baje las escaleras, escribí una nota apresurada e improlija a papá diciéndole que volvería tarde, tome mis llaves y salí.
Comencé a caminar sin dirección alguna por las calles de Nueva Córdoba, llorisqueando como una niña asustada. Pare en una esquina de golpe, me apoyé sobre la pared de una casa y lentamente me senté, estaba inmovilizada, desde la muerte de mamá, tomar esos cuadernos era lo mas cerca que me había sentido de ella, creo que unos de mis temores fue que no quería volver a sentir que la perdía de nuevo. No sabia que hacer, quería volver a casa y poder leer ese cuaderno, pero me frenaba algo, entonces llame a Gabriel:
-Hola.
-Hola...
-Amor, que pasa? Estas llorando?
-Estas ocupado ahora?
-No, estaba saliendo de la facu. Te pasa algo?
-Me podes venir a buscar?
-No me asustes Naty, donde estas?, que paso?
-Nada, te veo en la Plaza España y hablamos, dale?
-Bueno, pero estas segura que estas bien?
-Si, estoy bien, nos vemos ahí, te amo.
-Bueno, yo también.
Entonces me dirigí hacia Plaza España, cuando llegue no tuve que esperar por que el ya estaba ahí. Me estaba esperando con cara de asustado, y al verme camino hacia mi y me abrazo.
-Que es lo que paso?, me tenias preocupado.
Reí tiernamente y mirándolo a los ojos le dije:
-Gracias por venir, estoy bien.
-Estas segura?
-Si.
-Entonces contame, por qué tenes los ojos lagrimosos?
-Abrí de nuevo el armario.
-Ah!, solo eso te podía tener así. Queres que vallamos a tomar algo?
-No, prefiero ir a un lugar mas tranquilo.
-Bueno, a donde queres que vallamos?
-Vamos a tu departamento.
Gabriel me miro sorprendido, nunca antes había ido a su departamento, y a decir verdad en ese momento no me había dado cuenta lo que significaba ir a su departamento, yo solo quería un lugar en donde poder sentarme tranquila sabiendo que nadie estaría escuchando la conversión, y poder contarle a el todo lo que había sentido sin interrupciones.
El acepto y fuimos caminando hasta su departamento. Me mantuve todo el camino callada, y cuando el me preguntaba que era lo que había encontrado yo esquivaba la pregunta con un “al llegar te contare”, así que el termino por desistir y dejo de preguntarme.
Cuando llegamos subimos hasta su piso, el se veía un tanto nervioso, yo por el contrario estaba muy tranquila, mas bien pensativa. Me hizo pasar, y yo como si estuviera acostumbrada a pasar a departamentos de chicos que viven solos, me senté en una silla que milagrosamente se encontraba vacía.
-Perdón por el desorden, me dijo el.
-Esta bien, aunque deberías intentar limpiar de vez en cuando, le dije riendo.
-Si, me dijo tirando en la mesa unas remeras que se encontraban en la silla que estaba a mi lado.-Me vas a contar finalmente que es lo que te paso?.
-No pude.
-No pudiste que?
-Leer los poemas de mamá, no se que es lo que me paso, encontré un diario y solo pude leer la primera hoja.
-Me parece bien que no hayas continuado leyendo el diario, por que una cosa son sus poemas o canciones y otra son sus diarios.
-Si, ya se, me pareció que no era correcto leerlos, el problema es que tuve la misma sensación con los poemas.
-Sentiste que no era correcto leerlos?
-Si, si ella me los hubiera querido mostrar lo hubiera hecho en vida...
Gabriel me interrumpió al ver que un par de lagrimas comenzaban a caer de mis ojos
-Quizás ella también tuvo miedo, a veces es mas fácil que las personas crean algo de nosotros que tener que mostrarles quienes somos en realidad, y esa es una parte de tu mamá que quizás ella tenia miedo de mostrarte.
-Esta bien, pero yo no soy cualquier persona, soy su hija.
-Con mas razón, cuando escribes algo no te limitas a escribir eso que todos saben, escribes y describes lo que sientes, y cuando uno quiere a alguien trata de mostrarse siempre fuerte para que el otro pueda desmoronarse, si es necesario, sobre esa persona, y al escribir tu mamá se mostraba como ella era, contaba sobre sus miedos, sobre sus fracasos, y si ella te hubiera mostrado sus temores vos nunca la habrías visto como una persona fuerte, y no hubieras estado segura que cuando cometieran error ella estaría ahí para asegurarse que te recuperaras bien.
Me quede mirándolo, tratando de formular alguna respuesta que pudiera contradecir la suya, pero no conseguía pensar ninguna.
-Pero me hubiese gustado que me mostrase quien era en realidad.
-No es que no te haya mostrado quien era en realidad, te mostró una parte de lo que era. Todos solemos esconder la parte que sentimos mas débil de nosotros mismos.
Entonces le hice una pregunta tramposa:
-Vos me escondes tu parte mas débil para que me apoye en vos?
El me miro profundamente, como conociendo mi intención de que me mostrase su lado mas débil.
-Todos lo hacemos cuando queremos cuidar a alguien, pero eso no significa que no la queramos o no nos conozca.
-Entonces eso es un si?
-Es un si, si no lo haría tal vez hoy no estarías aquí conmigo llorando en mis brazos, estarías en lo de otro que te hiciera sentir protegida y segura.
Lo mire sorprendida por la agresividad de su respuesta, creo que había conseguido molestarlo.
-No estaría en los brazos de otro, le dije algo aturdida.
-Claro que si, todos buscamos que nos protejan, y buscamos a quienes nos hacen sentir seguros a su lado.
-Pero yo lloro en tus brazos y me muestro frágil ante ti, por eso vas a ir a buscar “protección” en los brazos de otra?
-Solo te mostras frágil al llorar, pero cuando no lloras tu carácter es fuerte y decidido, y aunque te estés equivocando siempre tomas una decisión y no la cambias, eso es lo que me hace sentir seguro de vos, yo estoy muy seguro de que si tomaste la decisión de estar conmigo no la vas a cambiar solo por que un chico estilo cosmopolitan sin cerebro te diga dos tonteras, solo la cambiarias si dejas de sentir lo que en este momento sientes por mi, y no estarías días y días pensando que es lo que te pasa, simplemente vendrías a mi y me lo dirías.
Lo que había comenzado como una discusión sobre mi madre, se terminó convirtiendo en una pelea de pareja. Pero aunque quería seguir hablando sobre lo que debía hacer con las cosas de mi madre, también quería terminar la discusión que habíamos comenzado con Gabriel.
-No dijiste en ningún momento si te irías tras otra. Le dije buscando hacerlo enojar aun mas.
Me miro enfurecido por mis preguntas, yo sabia que respondería que no, pero necesitaba escucharlo decirlo.
-No, no me iría tras otra, no necesito otra.
Sentía haber ganado una batalla, me había dicho lo que quería escuchar, sin embargo había un tema que aun faltaba tocar, el cual si me preocupaba.
-Aunque no te acuestes conmigo? no te irías a pesar de eso?
Su mirada de bronca cambio de repente y se volvió muy tierna y me dijo:
-No, no te dejaría, no me importa el tiempo que tenga que esperarte, por que si de algo estoy seguro es que sos vos la mujer con la que quiero estar hasta el día en que muera.
Baje la cabeza algo intimidada por la conversación que habíamos empezado a tener. Si bien no era la primera vez que lo hablábamos, siempre me resultaba intimidante estar frente a alguien que tenia mas experiencia que yo, sin embargo Gabriel siempre me daba la seguridad de que no se alejaría de mi lado. Ahí me di cuenta de la seguridad de la que el me hablaba, el me daba confianza al igual que mi madre, me hacia sentir que siempre iba a estar.
Levanto mi cabeza y sin dar muchas vueltas me beso, pero este beso era distinto, no se parecía a ningún otro, era apasionado y cargado de amor, no se que era lo que tenia que lo hacia diferente. Bruscamente termine el beso, creo que me asuste, solo era un beso, pero a la vez era un besos diferente, en fin, el al ver mi reacción me pregunto:
-Te sentís bien?
-Si, es que...
-Es que?
Me levante de la silla tratando de evadir la pregunta y le dije:
-Tengo que volver a casa.
-Vamos...no me mientas, algo te paso.
Por mas que lo intentara no podía evadir a Gabriel me conocía demasiando como para poder engañarlo.
-El...el beso...fue diferente.
El me miro con ternura y me respondió:
-Fue mas intenso.
-Si, mucho.
Al ver mi cara de miedo me dijo:
-Ey!, no vamos a hacer nada que no quieras, lo sabes no?
-Si, no es eso, es que...había mucha confianza en el beso.
Me miro desorientado.
-Vos me lo dijiste cuando sentís que una persona no te muestra su punto débil para protegerte, sentís...sentís confianza...confianza en uno mismo. Eso es lo que mi madre me daba. Confianza, confianza a que ella estaría cuando me equivoque.
-Yo....
-Ya se, vos me lo dijiste, supongo que no lo hubiera entendido hasta vivirlo en carne propia.
-Supongo.
-Tengo que volver a casa, si no papá se va a empezar a preocupar.
-Vamos, te acompaño que ya es de noche.
-Bueno.
Estábamos en la puerta, listos para salir, cuando le dije:
-Y si me quedo con vos esta noche?
Puso cara de sorpresa y desconcierto.
-Te volviste loca?, y que le vas a decir?. Papi me quedo a dormir en lo de Gabi?
-No!!, le digo que estoy en lo de Caro y que se mi hizo tarde, y si me puedo quedar a dormir.
-Ya no vas tanto a lo de Caro y si quiere hablar con sus padres?, o si mañana llama y pregunta por vos?. Se va a llevar la sorpresa de que la nena no durmió ahí.
-Nunca habla con los otros padres, además conoce a Caro y ella no tiene teléfono fijo, solo celular y si le pido me hace el aguante, dale...
-Es una locura!!
-No se va a enterar, te lo prometo.
-No deja de ser una locura.
-Eso es un “y si no queda remedio”?
-...si...
Entonces llame a papá y le pedí permiso, el me dejo. Seguido llame a Caro y le dije lo que estaba por hacer, y ella me dijo que no me haga problema, si llamaban ahí inventaría algo. Entonces estaba todo arreglado, me quedaba esa noche ahí.
-Muy bien mi loquita, que queres de cenar?
-No se, lo que cocines habitualmente...
-Es que habitualmente no cocino a la noche, compro algo de abajo.
“Abajo” era uno de los tantos boliches de comida que habían en Córdoba. Los padres de Gabriel eran médicos, su padre un muy reconocido neurocirujano de Buenos Aires, y su madre era una muy buena pediatra, ellos vivían en Buenos Aires, pero Gabriel nunca quiso quedarse a estudiar en su provincia a pesar de insistencia de sus padres, el odiaba Buenos Aires, era demasiado peligrosa y enloquecedora. Gracias a la profesión de sus padres el contaba siempre con un cómodo pasar económico, por eso se daba gustos como comprar comida hecha todas las noches.
-Bueno entonces hoy vamos a cocinar.
-No...bajamos y compramos algo.
-Te vas a enfermar si seguís comiendo así, vamos a cocinar, va a ser divertido dale...
-Loca y molesta, que combinación!!
Me dijo entrando en un ataque de risa.
Abrí todos los estantes del departamento y lo único que puede encontrar comestible fue paquete de arroz, pero cuando me fije en la fecha de vencimiento me di cuenta que estaba vencido.
-Me dejaste buscar sabiendo que no iba a encontrar nada.
-No sabía que tenía arroz vencido.
-Muy chistoso.
-Vamos a tener que ir a comprar algo...
-....Abajo
Bajamos y compramos pizza, subimos para comerla en el departamento.
-Deberías acomodar este desastre alguna vez.
-No esperaba que ninguna mujer subiera a mi departamento.
-Ajam...
-Además quien habla no?
-Bueno yo soy un desastre, pero al menos algo acomodo mis cosas, no tengo arroz vencido, y en mi heladera hay comida.
-Esta bien, te prometo que voy a acomodar.
-Eso espero, y ahora...donde voy a dormir yo?
-La cama es de dos plazas....pero si queres vos dormís ahí y yo duermo en el sillón.
El sillón era de esos en donde apenas entra una persona, y salvo que durmiera sentado no había forma de dormir en el.
-Esta bien, no tengo problemas que duermas conmigo.
Dudo en como seguir la conversación.
-eeee....tengo que tender la cama
-Te ayudo.
Cuando entre a su habitación tuve la impresión que antes que yo, por ella había pasado Katrina, era un desastre, la cama no parecía una cama, estaba, además de destendida, con una montaña de fotografías y cámaras fotográficas sobre ella., en cada rincón de la habitación había una montaña de ropa apilada, no podías distinguir entre la que supuestamente el llamaba limpia y la sucia, tenia un estante de perfumes que era muy gracioso ver, tenia la misma colonia como 3 veces repetida, además de eso le gustaba la variedad de fragancias por lo que tenía por lo menos como 10 fragancias distintas. En otro armario tenía una colección de autitos, era los mas ordenado que encontrabas en la habitación, estaba cubierto de polvo, por supuesto, pero al menos estaba ordenado.
Lugo de limpiar todo el cuarto y de hacer que la cama parezca una cama, me senté sobre ella, el me miraba incomodo, mientras se sentaba el esquina de un mueble.
-Va a ser mejor que yo...duerma en el sillón.
-No seas ridículo, es imposible dormir ahí.
Mi seguridad lo ponía mas incomodo.
-Esta bien.
Se acerco y se sentó a mi lado, me miro a los ojos muy fijo, y a mi se me acabo la seguridad. Yo me acerque a el mas aun y lo bese. En algún momento, que no recuerdo bien como fue, dejamos de besarnos y yo sin decir una palabra me aferré a el, me acomode en su pecho mientras sentía los latidos de su corazón y los del mío, el entendiendo la situación beso mi cabeza y dijo:
-Vamos a dormir hermosa.
Sin decir absolutamente nada, me acosté al lado suyo, y me refugié en sus brazos, y así nos dormimos, abrazados sin decir una palabra, tengo la impresión que no hacia falta hablar, todo estaba dicho en el aire, en los latidos de nuestros corazones, que sonaban como campanares, no había nada que decir, sus brazos abrazando mi pequeño cuerpo escribieron en mi piel todas las palabras que no dijo.
A la mañana siguiente volví a mi casa nos despertamos muy temprano para pasar por casa antes de ir al colegio, de desayune en lo de Gabriel y luego el me acompaño hasta la esquina de mi casa, para que papá no veo que llegaba con el; durante el camino no recuerdo que hayamos tocado ningún tema que valga la pena relatar.
Cuando llegue a casa papá me esperaba con la noticia de que tendría que ir de gira todo un día con su conjunto de Jazz, que era uno de los tantos que en el ultimo tiempo había formado. Lo acompañe en el desayuno y el se marcho; yo tenia que ir al colegio pero se me ocurrió que aprovechando que papá no estaría en casa todo el día podía volver a abrir aquellas cajas.
Entonces al igual que los días anteriores tome las llaves, subí lentamente las escaleras y abrí el armario, pero no se que es lo que me paso en ese momento, no podía tomar ninguna de las cajas, no podía pensar, y en un segundo me anule por completo, me deja caer al suelo sin saber muy bien que era lo que tenia que hacer, pero no podía, definitivamente no podía agarrar alguna caja, entonces baje y tome el teléfono, lo llame a Gaby y le pedí que pasara por mi casa. El toco mi timbre como a la media hora.
-Que es lo que paso ahora?
-No puedo...
me interrumpió y dijo:
-....abrir el armario.
-Las cajas, conteste yo.
Lo hice pasar y subiendo las escaleras me dijo:
-Estas segura que queres abrir esas cajas?
-Quiero, pero no puedo.
Llegamos al cuarto de mi padres y el me agarro la mano y me dijo:
-Lo que hagas no tendrá vueltas atrás, estas segura de lo que vas a hacer?
Los mire con los ojitos brillosos, e insegura le conteste:
-Si.
Abrí la puerta del armario y me quede frente de el, mirándolo fijamente, Gabriel volvió a tomar mi mano, y yo levante una caja que me llamaba la atención por lo bonita que estaba decorada, nos sentamos en el piso y la destape, Gaby por momentos miraba mi cara y por momentos las cajas de mamá; la primera que abrí tenia un montón de cartas, cartitas, mensajitos que parecían ser de papá, no las leí, la verdad que no me interesaban muchos sus cartas, solo vi algunas fechas, que comenzaban desde el ’84.
Revisamos varias de ellas sin encontrar nada que me sirviera de verdad. Me había comenzado a desesperar, era frustrante buscar entre los recovecos de mamá y no encontrar nada que me de alguna explicación, que responda algún por que, tenia mil preguntas y ninguna a la vez, y lo que mas necesitaba era a mamá, la quería de nuevo conmigo.
Y en un momento mi cabeza estallo, me enfurecí y tire varias de las cajas que me habían quedado sin abrir, y entre algunos de los papeles desordenados a causa de mi impotencia, en el suelo una carpeta se había abierto, tenia una ecografía mía, Gabriel me abrazo y yo me acomode en su pecho con la carpeta en mis manos, comencé a ojearla, tenia fotos mías de todas las edades, fotos de papá y mamá juntos, nunca había visto esas fotos, en la carpeta también habían varios estudios médicos. En medio de los estudios médicos habían unas hojas escritas por mamá, que decían que le habían pronosticado hipertensión secundaria, debido al estrés y ansiedad, en ese momento no lo entendí bien, y Gabriel me dijo:
-Espera, deja todo ahí.
Yo sin entenderlo aun, le pregunte:
-Por que?
-Porque quizás lo que encuentre en estos papeles te haga mal.
-Ya estamos acá, tengo en mis manos...
Me quede en silencio, y aterrorizada seguí leyendo las hojas de mamá.
En las hojas de mamá solo contaba lo que el medico le había recomendado para controlar la hipertensión, el cambio de dieta, ejercicio. Luego, casi por instinto, mire la fecha en que mamá había escrito las notas, y la fecha era: 23 de Enero de 2007.Nunca me había enterado de estos estudios de mamá, ni tampoco sabia que tenia hipertensión. Me sentí confundida, no entendía por que deberían ocultarme una enfermedad. Gabriel trato de impedir que siguiera buscando entre los papeles, justificándose en que si no me lo habían dicho ellos tendrían un motivo, pero todo intento de pararme fracaso. Sin embargo entre esos papeles no había nada mas, entonces busque los diarios que tenían las fechas mas recientes, tampoco encontré nada útil en ellos. Entre en pánico, me desesperaba imaginarme que mama sabia que podía morir no hizo nada para seguir estando con nosotros, Gabriel se asusto mucho a ver mi reacción e intento calmarme, pero no pudo hacer nada, y cuando tenia un océano de lagrimas en mis ojos, que trataba de contener, volví la mirada al armario y había una carpeta muy dulce que no se encontraba guardada en ninguna caja, creo que por instinto agarre la carpeta, cuando la abrí note que estaba prolijamente ordenada, en esa carpeta había dos ecografías, pero en este caso ninguna era mía, también encontré fotos de mamá embarazada, lo primero que se me cruzo por la cabeza fue que mamá había tenido un hijo antes de tenerme a mi con otra pareja, pero luego al ver una fotografía donde también estaba yo y estaba papá, me enmudecí, no recordaba mucho de cuando era pequeña. Al final de la carpeta había una carta escrita por mamá...

Ulises latino dijo...

hola marys.... que bueno es seguirte leyendo inclui entonces ese capitulo 5

DaNiii dijo...

Hola Profe!
Bue..Solo Pasaba A Dejar Mi Cuentito...A Pesar De Que No Prometí Nada...Quiero Dejarlo =)
Espero Les Guste A Los Que Lean..Y Comenten! =D

Abuela De La Plaza

Era la tarde de un domingo de otoño, caminaba sola y triste por las calles de una barrio desconocido todo era raro, pero yo simplemente caminaba, mientras pensaba en mi tragedia, aunque no era la gran cosa, para una chica de mi edad lo era: mi novio me habia cortado. Necesitaba estar sola y llorar, pero a la vez también acompañada para que me puedan escuchar y por sobre todo comprender. Tenia la necesidad de que fuera alguien desconocido, no se muy bien porque, será porque me habia cansado de ver y estar con la misma gente, en una rutina cansadora. Prefería que sea una mujer, porque quizás me entendería más.
Después de un largo andar, encontré una plaza; el viento era terrible, típico de la época, provocaba que la tierra llegara a los cielos, libre y placentera. Yo me quedé sorprendida al ver una nena, hamacándose sola muy lentamente, era raro, porque en la cuadra no habia nadie, estaba todo desolado. Pensé en acercarme, y lo hice con un paso casi inseguro, por miedo a que ella se asustara, el viento seguía y la tierra se levantaba mucho más, imposibilitándome la vista perfecta; de pronto, todo se calmó, como por efecto mágico, la tierra volvió a su lugar, pero la nena ya no estaba, habia desaparecido como el viento. No me explico porque no me asuste, y me senté en un banquito debajo de un árbol que me tapaba del sol, a penas logré caer de lo que me habia sucedido, comenzaron a caer mis lagrimas al recordar mi “tragedia”, de pronto, una mano tocó mi hombro, yo rápidamente y muy asustada me di vuelta, era una mujer con una sonrisa impactante, aparentaba unos 60 o 70 años con su cabeza blanca y las arrugas en su piel, nos quedamos mirándonos por mas de cinco minutos, yo tenia el presentimiento de conocerla de antes, ella con su risa cómplice, se sentó a mi lado, yo inmóvil no podía dejar de admirarla porque le encontraba un gran parecido con mi padre y conmigo.
Me habló y me preguntó porque lloraba, y antes que yo lograse salir del shock y poder responderle, dijo: -Seguro que es por un chico.- Yo me quede sorprendida mirándola y casi inconscientemente asenté la cabeza afirmando. Le pregunte su nombre, pero no contestó y comenzó a hablar de su vida. Ella también habia pasado lo que yo pasaba en ese momento, pero hacía mucho tiempo. Le pregunte donde vivía y tampoco contestó. Le dije que me tenia que ir, que se me hacia tarde y me dijo que me acompañaría, acepté así que comenzamos a caminar y caminar hasta llegar a mi casa, el camino se me habia echo mas corto al volver con ella. Al llegar a la puerta de mi casa, se me ocurrió invitarla a pasar y acepto mi invitación, al entrar mis padres se sorprenden al verla, pero yo no comprendí el porqué. Le serví algo para tomar y nos sentamos en el living con ellos a charlar, la conversación se hizo demasiado larga, pero a todo esto yo me habia olvidado de lo que me habia pasado. Ella nos contó sobre su vida, donde habia nacido, sus hijos, su esposo, en fin, todo; algo que me sorprendió mucho fue que mi madre la llamó por su nombre, sin siquiera haberle preguntado, -¿Hebe? ¿Quieres algo para comer? Esas fueron las palabras exactas de mi madre; yo la miré con los ojos tremendamente abiertos y ella cambió de tema y le pregunto a la anciana si le podía seguir contando sobre ella, porque estaba interesante. Le pregunté a mi mamá porque la habia llamado así o si la conocía de antes, pero ella solo evadió mis preguntas y me dijo que ya era tarde y que al otro día tenia colegio; lamentablemente era verdad, se habia echo tarde y tenia que ir a dormir, porque tenia que volver a mi rutina, pero yo insistí una vez más pero mi padre me repitió que debía ir a dormir, así que me fui para mi cuarto algo enojada y mis padres y Hebe, como la llamó mi madre, se quedaron hablando.
Cuando me levante a la mañana, pasé por el cuarto de mi hermana mayor, y vi durmiendo allí a Hebe, ya que está desocupado porque Clarita, mi hermana, estudiaba en Tucumán en ese tiempo. En ese momento se me volvió a cruzar por la cabeza la idea de que mis padres o por lo menos mi mamá la conocía de antes, y por eso su sorpresa al verla llegar conmigo; pero como ya se me hacia tarde para llegar al colegio, no pude preguntarles la razón de porque ella se habia quedado en casa. Ese día cuando volví del colegio, mis padres no estaban y ella tampoco, así que pensé que solo habia sido por una noche. Prendí la computadora y me entretuve leyendo unas cosas en Internet, pasaron un par de horas y volvieron los tres juntos, con un montón de bolsas. Les pregunté que eran y me contestaron que era ropa para Hebe, porque se quedaría por una semana en casa. En parte no me gusto la idea, porque sentía que me escondían algo, porque no podía ser que a una mujer que solo hacia 24hs que la conocían, la invitaran a pasar una semana en casa, pero por otro lado, me gustaba, porque seria bueno conocer a alguien mayor y aprender de sus experiencias.
Pasaron los dias, le pregunte a mi papa si ella podía dormir conmigo y muy feliz, aceptó así que llevo una cama mas a mi cuarto; todas las noches nos quedábamos hasta tarde charlando, contando anécdotas, historias, secretos, etc. Así se volvió de la familia, y también una amiga para mí. Iba a casi todos lados conmigo, y siempre me aconsejaba.
Llegó el fin de semana, y se cumplía la semana de que Hebe estaba en casa, así que papá decidió hacer un asado familiar invitando a toda la familia, en realidad, era una costumbre nuestra juntarnos todos los domingos, así que continuamos la “tradición”. De a poco la casa se fue llenando, fueron llegando tíos, primos, sobrinos; la mayoria cuando llegaban y veían a Hebe la miraban sorprendidos, como preguntándose de donde habia salido, pero se fueron acostumbrando, yo sin entender seguí como si nada ayudando a mi mamá con la comida. Entre risas y anécdotas el día fue pasando, de pronto Hebe se levantó y se fue para el cuarto, yo en ese momento pensé que quizás iría a buscar algo o a descansar; pero pasó mucho tiempo y decidí ir a ver que le pasaba, al entrar al cuarto vi que ordenaba sus cosas y hacia su bolso para marcharse. Le propuse que se quedara un tiempo mas, y me dijo que no podía, le pregunte el porqué y me dijo que cuando ella se marchara yo me iba a enterar el porqué; insistí y le dije nuevamente que se quedara pero esta vez ni siquiera contestó y siguió haciendo sus bolsos. Desesperada salí a buscar a mis papás, pero ellos me dijeron que se tenía que marchar, que no era porque ellos querían, sino que era algo así como una promesa, que cuando ella se marchara ellos me explicarían. La familia ya se habia marchado, estábamos solo los cuatro en casa.
En un primer momento estuve totalmente en desacuerdo que ella se tenía que marchar, y decidí no acompañarla hasta el lugar donde nos habíamos encontrado. Pero cuando la vi partir sola, con sus bolsos, pensé que quizás nunca la volvería a ver y luego me arrepentiría de no haberla despedido. Les dije a mis padres que la acompañáramos hasta esa plaza donde nos habíamos conocido y ellos aceptaron, así que emprendimos el camino, mis padres adelante y Hebe y yo, atrás hablando como siempre y pidiéndole los últimos consejos. Cuando llegamos a la plaza, mi madre gritó fuerte: -Mira! Señalando una palmera no tan alta en una de las esquinas. Se dio vuelta y miro con una mirada totalmente cómplice a Hebe. Mis papas se quedaron sentados en un banquito mientras yo me despedía de ella, entre llantos y abrazos. Se sentó en el banquito donde nos conocimos, como si esperara a alguien, mis padres se despidieron y me dijeron que volviéramos a casa, porque estaba frio, pero yo quería esperar a que la vayan a buscar a Hebe; pero ellos insistían con que teníamos que volver a casa, así que decidí hacerles caso. Nos dimos vuelta, y cuando estábamos llegando a la otra cuadra, me di vuelta para mirarla por última vez, pero habia desaparecido, como la nena que se hamacaba sola, el día que nos conocimos.
Cuando me acordé, les pregunte a mis papás, cual era la razón por la que ella no podía quedarse. Mi madre, entre llantos y risas, me contesto que Hebe solo habia venido por una semana porque ella habia pedido un deseo, que era que yo conozca a mi abuela paterna, porque habia fallecido cuando yo todavía era una bebé de meses, y ella siempre habia soñado con conocer a sus nietos. Yo me quede inmóvil y sorprendida, mientras que en el rostro de mi papá se deslizaban unas lagrimas y con una voz quebrada, decía: -Nunca pensé que el deseo de tu madre se iba a cumplir, pero lo comprobamos cuando vimos esa palmera en la esquina de la plaza, porque esa era una señal, de que el deseo habia sido cumplido.- A mi me cayeron unas lagrimas, porque siempre habia querido conocer a mi abuela, por las historias que me contaban mis primos mayores y por sobre todo, Clara, mi hermana mayor. Me gusto mucho haber conocido a mi abuela, así sea por lo menos unos dias tenerla conmigo.
“…Esa experiencia, fue la mejor de mi vida, y porque se la valore mucho y pude aprender muchas cosas de mi abuela, aunque me hubiera gustado tenerla mas tiempo conmigo, la semana que estuvimos juntas, fue la mejor de mi vida, y se que nunca la voy a olvidar!...” Eso fue lo que escribí en mi diario íntimo, una historia más para contarle a mis hijos.






“Las huellas no son solo lo que queda cuando algo ha desaparecido, sino que también pueden ser las marcas de un proyecto, de algo que va a revelarse.” John Berger


Eso Es Todo!

Besos!


DaNiii

Ulises latino dijo...

hola que bueno que te animaste a subir tu escrito. Yo ya te había leído, pero no es lo mismo el hecho de que esté acá, en el blog, como listo para ser leido por otros...
Bueno nos vemos y no te olvidés vos también de hacer comentarios a los otros escritos.

Yesi Peralta dijo...

Ricardito “El Flaco”

El 8 de marzo de 1986, en la ciudad de Metán, provincia de Sala, nació un bebé muy lindo llamado Ricardo Gonzalo Peralta, hijo de Graciela Soria y Ricardo Peralta.
Ricardito fué la gran alegría de su mamá, ya que a pesar de ser su segundo hijo ella esperaba mucho la llegada de un varón.
Esta pequeña familia a la que pertenecía el bebé estaba compuesta por su mamá, s papá y su hermanita Daniela que tenía cinco años, y que vivían en la casa de los padres del papá, es decir sus abuelos.
Con el pasar del tiempo este hermoso bebé se convirtió en un apuesto niñito, el cual era muy despierto y audaz, por eso era la adoración de varios vecinos. A pesar de ser tan querido por la gente, su madre y él no se sentían nada bien ya que no estaban cómodos en la casa de sus abuelos, por que éstos hacían notar una gran diferencia entre Daniela y Ricardito, y no eran nada buenos con él.
Hasta que al fin un día pudieron partir de esa casa y aunque estuvieron de un lado a otro, alquilando, tuvieron una vida más tranquila, bueno…es una forma de decir, por que las travesuras de Ricardito “nunca faltaban” , ya que era amante de desarmar muñecos, comer la comida del perro, romper el tapizado de las sillas nuevas y otras varias, que no alcanzaría un mes para contarlas, por lo cual no permitía a la madre descuidarse de él ni un segundo. Esta hermosa familia se agrandó en el año 1991, cuando Ricardito tenía 5 años, porque nació una nueva hermanita llamada Yesica. Ella le produjo muchos celos al niño por eso, también, fue una víctima más de sus travesuras, ya que por ejemplo aprovechaba cuando la bebé estaba solo para pellizcarla o quitarle el chupete, para que llore y su mamá piense que ella era una molesta.
Pero a pesar de vivir tranquilos y en familia, no tenían aún su propia casa y esto no le agradaba nada a su mamá, por eso decidió tomar rumbo a Salta. Pero a su papá no le pareció nada bueno, ya que allá no conocerían a nadie y costaría conseguir trabajo. Pero su mamá no e sacó esa idea de la mente y por eso un día preparó los bolso, a sus tres hijos y sin importarle si su marido venía o no con ella, viajó a Salta, ya que pensaba que allí no tendría un futuro progresivo.
Llegaron los cuatro a Salta, “con una mano adelante y otra atrás”, como quien dice. Pero por suerte, Graciela tenía a sus primos, viviendo en villa lavalle. Un barrio al sur de la ciudad, quienes la ayudaron bastante porque le dieron alojamiento en sus casas. Pero no pasa mucho tiempo, y el papá de Ricardito viajó a buscarlos. Ahora solo les faltaba cumplir su meta que era la de construir su propia casa, pero no deseaban hacerlo en ese barrio, ya que no les parecía nada agradable el ambiente que presentaba.
Por suerte, También, contaban con la ayuda de una tía de Graciela, la cual los ayudó a buscar un lugar inmediatamente después de ver el lugar en el que estaban. Esta logró hacerlo, ya que uno de los empleados de su empresa, les habían avisado de unos terrenos fiscales que estaban entregando en la zona norte de la ciudad. Cuando Graciela y Ricardo fueron a conocer el barrio donde se encontraban los terrenos, les había parecido bastante agradable, aunque la zona era muy despoblada, no se podía ocupar cualquier terreno, pero Ricardito y sus hermanas tenían una madre tan valiente que luchó hasta conseguir uno.
Ahora, el problema era con qué construirían la casa, ya que su padre estaba sin trabajo, y las changuitas que lograban hacer, alcanzaba apenas para comer.
El primer día que se trasladaron, sólo alcanzaron a cortar un poco de pasto y a empareja el terreno, y a poner cuatro palos en los cuáles colocaron encima dos chapas, porque había llegado la noche, mientras tanto un vecino les había pasado la luz, acomodaron las camas y las otras cosas y nada mas. Ricardo y Graciela no habían podido pegar los ojos durante toda la noche, citando a los niños, ya que no tenían nada de seguridad.
Al otro día, siguieron construyendo la casa, con cartón prensado y chapas, pero a pesar de la pobreza, la felicidad de la familias siempre estaba presente, y Ricardito por su lado estaba muy contento de tener propia casa.
Un 27 de noviembre, que era el cumpleaños de sus mamá Graciela, cuando amaneció no encontraban a Ricardito, muy preocupados todos salieron a buscarlo, su mamá no encontraba consuelo, y no podía parar de llorar, hasta que sintió unas dulces manitos que le secaron sus lágrimas, era Ricardito. Con tan sólo 9 añitos, había ido a decirle al carnicero, que el le hacía cualquier trabajo, a cambio de un pollo porque era cumpleaños de su mamá y no tenían ni para comer, todo esto conmovió mucho a su mamá y su familia.
Con el pasar del tiempo, lograron adelantar muchota que el padre había conseguido trabajo en un camión, y luego , también trabajo en La Veloz del Norte, lo cual ayudó a que salieran adelante, pero igual para Ricardito la vida no tenía tristezas porque era muy alegre y lleno de vida.
Por otra parte, su mamá también trabajaba, y así pudieron armar 2 piezas de material. Esto le dio mucha alegría a Ricardito.
Y así fueron creciendo los tres, cuando Daniela tenía 14 años Ricardito 9 y Yesica 4, nació otra hermanita a la que llamaron Belén.
Cuando Belén tenía un añito, “empezó el sufrimiento” para toda la familia, ya que un día, por un simple resfriado y temperatura alta los padres la llevaron al médico, porque era muy bebé para medicarla en casa. En el hospital le dijeron que a lo mejor iba a ser que la internaran para controlarle la fiebre y aquí fue cuando se contagió de neumonía hospitalaria, lo que hizo que la internaran donde estaban todos lo bebes delicados (con problemas respiratorios), y acá se contagió de un virus llamado Kawasaki, lo que hizo que la bebé balla a parar a terapia. Por último los médicos la medicaron mal y por eso ya no le daban esperanza de que se salve, estaban todos muy mal, Ricardito, Daniela y Yesica, se les había cambiado la sonrisa por lágrimas, al tener que ver a su hermanita por la ventana, sin moverse y respirando artificialmente, y los padres, n hablar, no tenían consuelo para tanto dolor. Así estuvieron 52 días, hasta que vino el marido de la hermana de Ricardo, que era uno de los mejores médicos de Río Gallegos-Santa Cruz, u pidió derivación de Belén para allá, lo cual contó mucho conseguir porque los médicos, decían que no iba a aguantar un viaje tan largo, pero este consiguió llevarla con oxígeno y todos los aparatos necesarios.
Pero con ellas, solo viajó la madre y Yesi, que era la más chiquita. Mientras tanto, Ricardito y Daniela pasaron un tiempo muy feo, ya que estaban sin su mamá y sabiendo que su hermanita no estaba bien y para completarla su padre andaba muy nervioso, por lo cual les pegaba mucho.
Después de cuatro meses, volvió su mamá con Yesi y Belén, cómo todos decían era un milagro, volver a ver a esa niña que prácticamente había estado muerta, pero que sólo la pudo haber salvado una excelente persona y mas aún el mejor médico, que era su tío Daniel.
Todos se tuvieron que acostumbrar, por un largo tiempo a hacer lo que Belén quería ya que no podía rengar, ni llorar, etc. Y al ser tan chiquita no entendía lo que se podía hacer y lo que no.
Pero a pesar de todo lo vivido, se sentían muy contentos de estar nuevamente los seis juntos.
Ricardo y Graciela habían aprendido que los más importante en la vida era tener la familia completa y sobre todo, que estén sanos, y no si se tiene mucho o poco material, ya que antes eso era un problema para ellos.
Y así, afrontando cosas buenas y malas, fueron pasando los años Belén ya tenía 3 añitos, Yesi 7, Daniela 17 y Ricardito 12 años. Cuando este empezó la etapa de la adolescencia, en la cual hizo salir “canas verdes” a los padres, por que le gustaba salir mucho, era un excelente jugador de fútbol, pero había empezado a descuidar bastante sus estudios. Lo que le gustaba también, era trabajar mucho, y no le importaba de que, o no era vergonzoso.
Le gustaba mucho salir a bailar, las películas de acción, por eso se ponía a practicar carácter y su público eran sus hermanas, mas aún Yesica, con la que se habían hecho muy unidos, porque su hermana Daniela se había casado y estaba viviendo en Metán.
A pesar de que Daniela vivía allá, la familia seguía siendo muy unida y mas aún en ese momento que había dos nuevos integrantes en la familia, uno que era Luciano, el nuevo hermanito de Ricardito. O el “flaco”, como lo habían bautizado sus amigos, y otra era Brisa la bebé de Daniela quien fue los ojos de su tío Ricardito.
Ene l año 2000, les tocó pasar otra amargura muy grande, porque u papá se enfermó, y los médicos le diagnosticaban que tenía cáncer, con el cual todos sabían que no lo tendrían por mucho tiempo más.
Ricardito ya tenía sus 15 años, era hermoso adolescentes, muy audaz y trabajador como siempre, y por eso le decía a su familia que no se preocupen por nada, porque no les iba a hacer falta nunca nada.
Su padre ya había salido del hospital, Ricardito había prometido empezar a trabajar bien, dejar de hacer cosas que hacían renegar a sus padre, etcétera, pero de sus objetivo no pudo cumplir ninguno, ya que un3 de setiembre Ricardito había amanecido con el ojo muy hinchado, s madre inmediatamente lo llevó a que lo revisaran, los médicos sólo le dieron turno para unos análisis, porque le hicieron placas y no le veían nada, un 5 de setiembre, Ricardito, ya amaneció inconsciente y con la mitad del cuerpo paralizado, fue el último día que sus hermanas lo vieron, todos se asustaron mucho, inmediatamente lo llevaron al hospital San Bernanardo, donde quedó internado en terapia, su mamá no se despegó de el ni un segundo y su padre trataba de estar lo mas posible porque también hacía una semana que había salidos, y sus hermanos estaban muy desesperados a pesar que a Yesi no le decían nada, ella presintió que su hermano no estaba bien. El médico les comunicó a las padres que era un tumor cerebral complicado con una meningitis, y que no había solución, pero ellos no sentían miedo porque ya habían tenido experiencia.
Una semana después de que lo internaron, es decir el 11 de setiembre del 2001, entendieron que esos milagros ocurren en muy pocos casos, y cuando Dios quiere, y lamentablemente ahora eligió el ángel mas lindo de la Tierra.
Hasta el día de hoy la familia no encuentra escapatoria al sufrimiento de esa pérdida tan grande y los amigos siguen recordando y llorando al “flaco del barrio”

Ulises latino dijo...

Hola Me alegro mucho de que te hayás animado a subir tu escrito. Lo volví a leer y me pareció que vale la pena que lo lean otras personas..... nos vemos

Un corto de los chicos de la promo 2007

Este es uno de los productos del taller de cortos de este año en Idioma Nacional de sexto. Espero que les guste. Les cuento que se basó en un poema de Alejandra Pizarnik y el guión y la actuación y todo pertenece a Valentina Ovejero Arauz y a Carolina Cañazares.

Un corto de los chicos de sexto año para compartir

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